La novela José Tombé del escritor colombiano Diego Castrillón Arboleda fue publicada en el año 1942. En esta se narra la insurrección de una comunidad indígena, provocada por los atropellos, robos y malos tratos por parte de los “blancos”, o sea, hacendados, terratenientes.
Es por eso que es imperioso analizar la novela del autor Diego Castrillón Arboleda desde la temática de la “violencia”. Hecho que se genera por la apropiación de tierras por parte de los terratenientes desencadenando toda una vida de lucha de los indígenas para recuperar lo que les pertenece. El libro es una hermosa representación de procesos que se dieron como reivindicatorios, no solo de una cosmovisión, sino también del indígena como ser libre, dueño y compañero del territorio que habita.
Tomamos como un eje dentro de la violencia, el apropiamiento por parte de los terratenientes a los cuales José Tombé se dirige como mestizos o blancos, vislumbrando desde su referencia a un hecho que se guarda en la memoria como fue la conquista. El blanco es generador de violencia, pero no es solo la simple violencia que se conoce en el diario vivir, sino que se ha convertido en una violencia que persiste en la memoria, es una violencia milenaria, que arrebato tierras, memorias, cultura y que, con la novela José Tombé nos logra contextualizar de manera ficcional a la lucha de dos partes por mantener un prestigio y un orgullo.
Entonces el primer hecho de violencia que encontramos en la novela es la apropiación de la tierra por parte del blanco que desencadena indignación, sumisión, y un odio efervescente ante su existencia, situación que en el libro ya se ha asumido y que viene de tiempo atrás lo cual se puede analizar como el generador de posiciones arbitrarias frente al ser del indígena.
El personaje de Hilario (mestizo) consiguió la finca de Alto Alegre con artimañas lo que sienta un precedente a la hora de relacionarse con los terrazgueros y nos señala un perfil de los propietarios de las tierras. Éste para deshacerse de los terrazgueros utilizaba procedimientos vergonzosos como el exigir a cambio de saldar deudas la “compañía” de alguna de las hijas de los indígenas, o, hasta el punto de generar desde mi punto de vista un hecho tan denigrante como es la violación o como en su caso el intento de violación de la Chola, hija de Pedro Calapsú. Este hecho se presenta como otro tema dentro de la violencia. La violencia a la mujer a lo largo del libro se encuentra presente, incluso puede decirse que con el personaje de Mariaca se intenta recordar este suceso de una manera más consciente, pues la misma situación se reproduce con el mismo personaje Hilario. El hombre blanco intenta arrancar desde las entrañas la dignidad de la mujer, obligándola a que se doblegue por su imposición, pero la Mariaca y la Chola son el mensaje de la lucha desde su género, desde su ser que es de la tierra y de la posibilidad de rebelarse, aunque ese intento cueste la vida, de recriminar algo que no desea, de reconocer el invasor de la tierra que es también su cuerpo y de anexarse a la lucha por la recuperación de sus verdades. El intento de violación a la Chola termina con la muerte de un personaje clave dentro de la novela como es Claudio Tombé pues al ser el compañero sentimental de la Chola se origina en ella un odio que se torna insoportable.
La muerte de Claudio Tombé es otro factor de la violencia pues Hilario, el asesino, cuenta con cierta influencia política, lo que genera un grado alto de impunidad y un boleto para realizar cualquier fechoría sin ser castigado, hecho que reconoce la Chola y se plantea como única salida el marcharse de la finca de Alto Alegre con su padre a criar lejos de los blancos la semilla de su amor muerto. José Tombé. Este va a crecer en un entorno que señala las injusticias, el odio de su madre y las palabras del deber de matar blancos así como mataron a su padre, fue quizá un incentivo para que José Tombé llevara a cabo los levantamientos de terrazgueros.
José Tombé crece sintiendo supeditado a todo su pueblo, condicionado a la sumisión y a una especie de servilismo, de silencio ante el horror de la opresión, pero el no, él quiere romper con este silencio, con el miedo del indígena hacia el blanco invasor y comienza un proceso organizativo, un proceso de concientización de su pueblo, un proceso en donde les recuerda a sus compañeros que la tierras es de ellos, que hay que defender la sangre, entonces al sumarse muchos indígenas a la causa establecen un lugar que los blancos no pueden alcanzar, Moscopan. Desde este momento comienza un proceso más agudo que revitaliza la violencia que se vive en los sectores rurales, pues José Tombé y sus aliados rebelan sus descontento primero con pequeñas acciones: quema de los sembrados, descuartizamiento del ganado para así de esta manera ahuyentar a los blancos, pero el proceso cambia totalmente cuando a Eloy Cuajay le asesinan a su hijo, Cucho y este invadido de rabia se vuelve uno de los más sangrientos del grupo, pero este sentimiento se narra en la novela como un sentimiento invasor de la mayoría, inclusive José Tombé también lo siente y su lucha se convierte en una lucha-crimen, pues los ideales llegan a remplazarse por la sed de sangre del blanco y se genera una violencia sanguinaria en donde mueren muchos soldados e indígenas, el norte pierde su camino y José Tombé se llena de un vacío y caminatas solitarias reflexionando acerca de su destino y el de su pueblo.
La lucha de José Tombé vuelve a “reanudarse” cuando siente las ganas de vivir por la entrega de Mariaca, este vuelve a pensar en la libertad, en la idea de que su pueblo tenga su tierra y se va para otros pueblos en busca de nuevos acompañantes para acometer lo que será su última misión. Pero cuando están en el momento se da cuenta que sus acompañantes se sirven de acciones criminales como robos y en plena batalla se encuentran sugestionados por el alcohol, lo que lo lleva a retornar al odio que su madre le inculco hacia el blanco y sobre todo a Hilario y se suma en una búsqueda sangrienta de su víctima pero cuando lo encuentra no desea más sangre, no desea asesinarlo y desde el templo se lanza hacia las rocas filosas que acarician su muerte.
Así, pues vemos en la novela un círculo de odios, y de situaciones generadoras de violencia entre grupos y hacia la mujer. Esta violencia entre los indígenas, soldados y blancos era una lucha desigual. Los indígenas contaban con el conocimiento de la zona, de rocas como armas; los soldados y blancos tenían armas y contaban con un poder que determinaba la continuidad de la apropiación de las tierras sin que se hallara un intermediario que acabara con esto.


