LO MATARON POR UN VIDRIO ROTO
Comodoro Rivadavia, CHUBUT, 5 de junio de 2012. Un joven de 21 años, Cristian A. murió después de recibir 25 puñaladas por parte de un agresor que lo acusó de haberle roto el vidrio de su auto e insultarlo, en el barrio Máximo Abásolo de esta ciudad. El agresor de 25 años de edad, Marcelo V. circulaba en el vehículo Renault Clio junto a su novia, Betty C., cuando un grupo violentó el auto nuevo. El joven abandonó el coche y enfrentó a los agresores con un cuchillo. Pero tomó represalia sobre uno de ellos en particular, de 21 años, quien recibió 25 puñaladas ante la mirada atónita de sus amigos que, frente al ensañamiento, no se atrevieron a intervenir.
Cristian conoce a Betty un sábado de Bersuit. Se imagina entre sus piernas y se alimenta de ese sueño hasta el sábado siguiente. Betty no sueña. Planea los próximos besos como un general su batalla. Pero no es una estrategia vacía de emoción. Cada vez que piensa en Cristian tiembla y los suspiros recorren su garganta hasta lastimarla. No está dispuesta a perderlo. Este sábado se atrapan con brazos y lenguas.
Mientras, Marcelo está en la Capital por negocios. Betty y él son novios desde hace dos años. Todo tranquilo, suaves proyectos de convivencia sin sed ni heridas. Entre ellos las palabras son tibias y nunca se plantean alcanzar el sol, sino una linda casita, un buen pasar, hijos.
Marcelo regresa con un coche nuevo y antes de poder mostrárselo a su novia, le llegan voces susurradas con malicia. Betty no es capaz de traicionarme se dice, y da por finalizado el tema, por eso en el encuentro no percibe ni las palabras atrapadas ni los gestos reprimidos de ella. La invita a cenar al nuevo restaurante del Pasaje Corintos, dispuesto a fijar una fecha de casamiento. Compra los anillos. Pasa una noche feliz sin darse cuenta de que Betty transita por un largo momento de nubosidad variable en sus afectos. Decide que le entregará las alianzas a medianoche, junto al lago del Parque.
Cristian y sus amigos toman cerveza en la puerta del boliche La Guarida, de Corintos y Vega. Los hechos se desencadenan así: Marcelo dobla en esa esquina sin aminorar la marcha. Uno del grupo que está en la calle hace malabarismos con tres botellas. Ve de reojo el coche. Con brillante torpeza, una da en la ventanilla del conductor. El vidrio se astilla. Marcelo frena en seco. Sale del auto con una inexplicable arma blanca. Aunque los otros se abalanzan sobre él para frenarlo, el destino parece guiarle la mano: dedica los 25 movimientos de atrás hacia adelante en el estómago, el corazón y el hígado -uno por cada uno de sus años- exclusivamente a Cristian, ante una Betty hecha piedra y pánico.
El joven señalado por los testigos como el autor del crimen permanece detenido en la seccional 6° de la policía de esta ciudad. Alega que no soportó que desconocidos violentaran su coche nuevo. Se lo juzgará por homicidio en segundo grado con ensañamiento y alevosía.



Vaya tela con Marcelo, 25 puñaladas nada menos. Me ha gustado el fondo y la forma.
Un saludo Lidi, y mi voto.
Lidy, dado la naturalidad de tu enfoque no se distinguir si es realidad o ficción.
Excelso, como siempre.
Un abrazo.
http://www.luismolin.blogspot.com
Desgraciadamente, la violencia diaria, casi en todas partes del mundo, se ha convertido ya en el pan nuestro de todos los días. Y yo pregunto: ¿Cuando dejara el ser humano de ser salvaje? Un abrazo, Lidy, y mi voto.
Gran texto con ambas visiones de su mundo, la violencia que provoca el stress de la vida moderna, regurgita la violencia primitiva ante las nimiedades de la vida amaestrada por televisión…gran texto….saludos…mi voto….
Hola Lidy.
Un impresionante relato.
Y nosotros sabemos que es una realidad hoy día. De todos los sábados en la noche. Donde el rey es el alcohol, la reina la frustración y la violencia su forma de expresión.
Conmoviste.
Un beso y un voto.
La excelencia está en el cruzamiento de la trama, entre ua historia fría y objetiva, como una crónica policial, y otra llena de pasiones, traición y celos. Todo desemboca en una violencia irracional (o no), que cercena los destinos.
Con sus comentarios me siento realmente feliz. Creí que había enviado una nota pero no está, así que ahí va: La nota del diario es real ( y en el original iba en cursiva) el resto, ficción mía para comprender qué pasó. Gracias Envoy, El Moli, Vimon, Osorio, Richard y Hugojota por tomarse el trabajo de leer y comentar.
Lidy, espero no llegar muy tarde, pero con la flia no he podido antes. O soy yo o tu estilo está tomando cada vez más forma, una forma que es realista y a la vez imaginaria y esa combinación tiene muchos adeptos, como yo. Me ha encantado. Voto. Pero además, creo que la forma que has tenido de contarlo como “guión” da para que esto sea más que un micro, esto puede ser relato largo o incluso novela corta, guión de serie o lo que sea. Me gusta mucho como llevás las noticias a la ficción, yo a veces suelo hacerlo, porque no hay mejor fuente de inspiración que la realidad misma.
Querida amiga Lidy, dramático relato basado en un hecho real; invita a reflexionar sobre las respuesta violentas de los seres humanos ante cualquier adversidad.
Un beso y mi voto.
Gracias Penando por tu análisis y Cenicienta por tu comentario tan real. En general mi escritura se basa en la realidad. Como buena existencialista que soy, escribo poco sobre los aspectos filosóficos, aunque siempre están ahí, por debajo de las palabras.