Te escribo
30 de Mayo, 2012 6
7
     
Imprimir
Agrandar Tipografía

Con Marte en Leo he sabido que este amor es nuevo para mí; por primera vez, “tú” puede ocupar tanto espacio como “yo”. Me desconcierta… requiere un nuevo equilibrio que busco y alcanzo; quizá me falte tiempo pero estoy aprendiendo.
De mí, alguna cosa, varias cosas, muchas cosas, todavía no sabes. Desconoces mi risa… y es muy buena por alegre y abierta; si no hay más remedio te lo muestro. Te reto a reír.

Mi amor es parejo con mi admiración. ¿Qué admiro? principalmente tu lucha; ella te convierte en titán ante mis ojos. Porque, en apariencia, podría pensarse que lo has tenido fácil. Te he escuchado, te he visto y sé que has sufrido. Mucho. Y que no has podido evitarlo. Tu lucha no te ha podido evitar nada. Ni un solo error. Ni una sola lamentación. Para siempre, también en el presente y en el futuro.

Es injusto. La vida es injusta contigo. Tampoco ha sido justa para mí. Por la misma razón. Me regaló mucho para quitarme la posibilidad de todo. Seguramente, por lo mismo, nos quitará, también, la posibilidad común. Nos parecemos mucho y cuando te quiero, me quiero. Eso, ya, la vida no podrá evitarlo. Apoyándome en que te valoro mucho y en que es por eso que te quiero: ¡Por tanto como me vales!

Te he medido con otros hombres, grandes hombres que me dan mucho. Ninguno te hace sombra.

Te quiero con vigor vital, que no es sino energía creadora. Así te quiero. Junto con el deseo de tus brazos, de tu cuerpo, el deseo de crear camino y paisaje a los lados de éste. Mantengo el deseo de amarte. Después de amarte, leerte, escucharte, escribirte, pelearte. No hay nada ni nadie que lo evite: pelear como alcantarilla de la pasión. Y volver de nuevo a amar. Después de amar, crear: estabilidad, tranquilidad, felicidad. Sin parar en la búsqueda de horizontes comunes: una casa común, un placer común, una guerra común… con la misma ambiciosa meta, la risa común. Sosteniéndote en tu individualidad, reconociéndote en la mía sin renuncia a mis proyectos iniciados y avanzados.

¡Qué no me falte tu mirada! Y si me falta, que sea cuando “ya me di la vuelta”. Que cuando llegue Saturno a mi casa, te vea reír. Y si no lo veo porque no te veo, que no olvide tu risa.

Con Marte en Leo… ¡Las cosas de Marte! ¡Que no se entera de que las guerras dejan desolación!
( Brindis) ¡Porque no te quise con pasmo ni ñoñería! ¡Por un feliz fin de semana…! ¡Porque arrepentirse también enseña! ¡Porque siempre nos quedará París!… aunque te toque pagar.

6 Comentarios
  1. Que lindo relato… el amor inspirador!!. Un abrazo.

  2. Deliciosa declaración de amor. Mis felicitaciones y mi voto por supuesto. Un saludo

  3. Gracias, Soraya y reka. Es una sencilla carta de amor.

  4. Pues es una preciosa carta de amor Shu. Voto!

  5. todavia a veces me lío con los limites de tres palabras; Desear, querer y amar. No sé bien donde empiezan unas y donde acaban otras. Ni que territorios se pisan, ni siquiera si beben de las mismas fuentes en algunos momentos. Tampoco se muy bien cual es el papel exacto de otro componente necesario para que esa receta cuaje; la admiración.

    Si se diferenciar con precisión de geografo los territorios exclusivos de cada una de ellas y se que esta carta tuya no podría ubicarla en ninguno de sus apartados exclusivos.

    Felicidades y voto. Estoy pensando en darte un saco de corazones para que los vayas prendiendo en tus publicaciones. Me he dado cuenta de que las voto todas…. creo.

  6. jajajajajajaja Eso podría ser deseo / querencia / amantía / admiración, pero no. Eso no es sino una mentira ¡A ver si te crees que no sé yo quien me vota cada publicación! Y no, tú no me votas todas, algunas, ni te las lees. No creas que te lo perdono.
    Esas tres, cuatro emociones que citas, a veces, se tocan pero otras, ni se ven.
    Quiero a Gerardo pero no le amo, ni le deseo, ni le admiro. Deseo a Pablo pero no le admiro, ni le quiero ni le amo. Quiero a Curro pero ni le admiro, ni le amo, aunque le deseo. Admiro a Virna Lisi pero no la quiero, ni la deseo, ni la amo, es más, ni siquiera la conozco. Total, una melé.
    Gracias, Pedro, tú eres como el sol de la mañana… lalalalalalala lalalalalalalaaaa

Deja un comentario