Tres ejemplos de películas antibélicas (Junio 2012)
17 de Junio, 2012 5
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El cine está, con mucha frecuencia, recuperando guerras para la gran pantalla y en más de sus cien años de vida ha sido un tema muy recurrente entre los directores: (Segunda Guerra Mundial, Vietnam, la guerra de Secesión, la guerra civil española, Roma, Napoleón, las cruzadas…) que casi siempre han dado unos resultados muy buenos en taquilla.

Me atrevo en este trabajo a recuperar tres películas bélicas sobre la Primera Guerra Mundial (1914-1918) de diferentes etapas cinematográficas haciendo una inspección sobre cómo trataron a la Historia los diferentes creadores que se encaminaron a reflejarla.

Para empezar a analizar aquellas primeras masacres del siglo XX (es decir la Gran Guerra, como fue llamada antes de la Segunda Guerra Mundial) es necesario que el cine nos enseñe aquellas trincheras claustrofóbicas donde los soldados hacían su vida día tras día con el miedo de los sonidos de las continuas bombas y proyectiles.

En el séptimo arte hay algunas obras, muy logradas, que podemos observar y meternos en la piel de las personas que vivieron en el marco de la Primera Guerra Mundial donde ciudadanos inocentes se alistaron para salvaguardar el prestigio de su patria.

“Armas al hombro, 1918” dirigida, escrita e interpretada por Charlot, es una cinta para animar a las tropas norteamericanas. Entra dentro de las películas de propaganda pese que, al final, tiene un mensaje fraternal: “Paz en la Tierra, buena voluntad a toda la humanidad” .

Charlot se convierte en este trabajo, que dura menos de una hora, en el torpe soldado número trece (de su escuadrón) que por un cúmulo de casualidades se queda con la chica (Edna Purviance), vence al enemigo y captura al mismísimo Káiser.

En está comedia muda, pero divertida, el hombrecillo con bombín, bigote y bastón adquiere fama de héroe entre sus compañeros. Rodada para dar esperanza también al mundo y repleta de gags que la hacen más amena. La película nos muestra a los alemanes como el enemigo a batir, reflejando por primera vez una trinchera ya que el objetivo de la cámara se pasea por la batalla y algunas veces vemos, dentro de la comedia, el miedo de los soldados a morir.

Es interesante verla porque se hizo en plena guerra cuando todavía no había un vencedor y un perdedor y nos da otra mirada más reflexiva cuando se ve el mismo acontecimiento desde la lejanía del tiempo. “Armas al hombro” no es un recuerdo sino un discurso muy de actualidad que se parece más a un artículo de periódico que a una película de ficción y también es uno de esos raros casos en que un discurso tan contemporáneo pasa a ser una obra de arte en todos los sentidos.

Hoy en día este corto mudo se sigue viendo y sigue produciendo risa, es uno de los casos cinematográficos para evadirse de nuestros problemas cotidianos y ver qué en todos los conflictos bélicos hay un momento para solucionarlos; quizás esta captura del Kaiser sea una metáfora para dialogar sobre el mañana.

“Sin Novedad en el frente, 1930” nos muestra para qué sirve una guerra; dirigida por Lewis Milestone, un año después del crack de Nueva York, está basada en un libro del escritor alemán Erich María Remarque y es un canto pacifista y un ataque a las grandes guerras modernas. En este filme cuenta más la hermandad entre los países que el propio conflicto histórico; aquí lo verdaderamente importante es el individuo inocente que se alista para ser útil a su nación (dando pie a un debate) - ¿no alistarse cuándo hay un conflicto a gran escala es engañar a la sociedad?… ¿Qué tienen más valor las personas o las banderas? – estás son algunas preguntas que se nos plantea cuando vemos está trabajo.

El personaje principal de está película Paul interpretado por Lew Ayres tiene al final una lucha interior consigo mismo cuando cae herido en la guerra y le dan unos días de permiso para visitar a los suyos; ahí se da cuenta de que ya no ve con los mismos ojos el patriotismo que no deja de ser una plaga en su casa; a su alrededor todo el mundo está orgulloso de él menos él porque entiende que estar metido en el combate no es una cosa para sentirse satisfecho; así llega a la conclusión que la guerra sólo sirve para jugarse la vida por unas razones que están a años luz que las suyas.

Cuando se realizó “Sin novedad en el frente” todavía no había empezado la Segunda Guerra Mundial y los espectadores veían el conflicto bélico como el mayor de todos los tiempos así que fue un acierto de la industria cinematográfica que consiguió recaudar mucha taquilla en los cines.

Si lo miramos en un plano meramente político está película puede ser un ataque al Nacionalismo exacerbado para salvar costumbres de un país olvidándose por completo cómo son las guerras; lo vemos claramente en el personaje del profesor que empuja a todos sus alumnos a que defiendan con sus vidas (algo horrible) a la bandera alemana, justo al principio de la película, ese maestro aparece poco pero es algo clave para entender y analizar de lo que se trata en “Sin novedad en el frente”.

Esta cinta fue una de las primeras películas bélicas en las que se presentan a los soldados (héroes) como chicos de carne y hueso, muchos de ellos menores de edad; que conocen el horror que se vivió en las trincheras frente a los que desde las ciudades hablan y opinan sobre qué es la guerra.

En conclusión: “Sin novedad en el frente” sigue estando de rigurosa actualidad porque no sólo es una película sobre la Primera Guerra Mundial también es una Declaración de los Derechos del Hombre para vivir su propio destino; el resultado de está obra es que las guerras no son necesarias porque sólo sirven para enriquecer a unos pocos y que el camino del ser humano debe ser una evolución hacia una ciencia mejor donde las guerras sean sólo un recuerdo del pasado.

Por eso es un requisito cinematográfico imperdonable, para los cinéfilos, no conocer está película porque pese a la lejanía del suceso que trata no deja de ser una obra maestra.

El último de estos tres ejemplos de filmes antibélicos es: “Senderos de gloria, 1957” dirigida por Stanley Kubrick, basada en una novela del mismo titulo de Humphrey Cobb; con está película el director da un paso de gigante para el perdón de las naciones enfrentadas.

En toda está obra se respira una búsqueda para huir de los uniformes militares; existen diversos arquetipos de personajes que hacen más rica a esta cinta; entre los soldados hay sargentos sin capacidad para perdonar, coroneles que sólo están ahí para ejecutar las órdenes y soldados que tienen miedo a morir pero que son muy cobardes para enfrentarse en la batalla. Así nos presenta al ejercito francés durante la Primera Guerra Mundial pero podía ser también el de cualquier país.

El coronel Dax interpretado por Kirk Douglas recibe las órdenes de sus superiores de atacar unas posiciones alemanas “La colina de las hormigas” pero esa ofensiva es un fracaso y parte de su batallón son juzgados en un consejo de guerra por su cobardía en la batalla; básicamente esta es la reseña de está obra pero es mucho más porque con está película el director se sumerge de lleno en un debate sobre la eficacia de los ejércitos durante una guerra.

Cuando se atrevieron a adaptar está novela antibelicista el conflicto ya estaba lejano en el tiempo, había estallado y terminado la segunda “Gran Guerra” y la industria podía sumergirse un poco más a fondo en esos acontecimientos porque ya no eran muy actuales; así que sobre estos años perdieron ese miedo a contar con pelos y señales lo que verdaderamente sucedió.

La película termina con una canción alemana entre el ejercito francés y parece que esa melodía es como un perdón para los inocentes por la sinrazón del hombre en destruir y en querer vengarse de las afrentas de la vida.

En el aspecto técnico Stanley Kubrick nos enseña esas trincheras donde las personas se refugiaban, lloraban, comían y soñaban con el estruendo de los bombardeos; como en ninguna obra nos las ha mostrado dando una sensación de vértigo al espectador.

Está obra puede ser uno de los pilares del antibelicismo en el cine porque todos los personajes de está obra son egoístas para protegerse pero tienen corazón para continuar con vida, ¡eso los hace reales!, está considerada una de las obras cinematográficas más vista de la historia del cine que nos hace aún meditar sobre la crueldad.

Ya estoy llegando al final, y en este final quiero hacer un homenaje a todas las victimas asesinadas en cualquier conflicto bélico sea de la Primera Guerra Mundial o de cualquier otra; el mundo de las imágenes se queda corto pero merece la pena ser un poco humanista y saber lo que sucedió para que no se vuelva a repetir; los tres ejemplos de películas que he puesto deben ayudar al hombre a superar los naufragios de la metralla, confío que el mundo del mañana sea un poco más solidario con aquellos que mueren sin una razón evidente. El mundo de los gases, de los disparos, de los alambres debe olvidarse porque ninguna situación política, social o económica debe acabar con diez mil vidas de inocentes; por eso estás películas nos enseñan las realidades y nosotros sólo debemos verlas para saber, ¡de una vez y para siempre!, qué no hay qué repetir.

5 Comentarios
  1. Qué buen artículo, Jorge. CUñanto concoimiento del cine. Me ha dado ganas de salir a verlas todas, auqnue el cine mudo no es lo mío…
    Un abrazo y espero haya mas!!!
    Nicolas

  2. MUY BUENO JORGE ¿Las has visto todas? después de leer esto dan ganas de verlas una detrás de otra.
    Juan Arroyo

  3. Muy bueno tu artículo son tres grandes peliculas antibelicistas que nadie se tiene que perder.

  4. Enhorabuena, Jorge por tus artículos. El cine clásico no merece desaparecer tan pronto de la memoria colectiva. Tus comentarios, lúcidos y llenos de respeto, son balones de oxígeno; más tratándose de una persona joven como tú.
    Un abrazo junto con mi agradecimiento.
    ángela m

  5. genial jorge! Las veré…y como de cierto es lo morir por ninguna razón.

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