Siempre he pesando es escaparme lejos a un lugar lleno de naturaleza con amigos… pero, y si lo hago sola? Sería mucho más reflexivo, mucho más mío, pero lo soportaría? Creo que llegaría demasiado ensimismada en mis propios pensamientos y quizás no volvería a relacionarme de la misma forma con los demás. Creo que siempre he tenido miedo de perder el vínculo que tengo con las personas. De volverme demasiado importante en mi vida y dejar muy de lado a los demás. De que mi espiritualidad sea tan importante, que me incite a dejar todo lo otro. Pero…
si los demás son Dios, ¿Cómo podría yo olvidarme de ellos?. Siempre he pensado que debo estar bien conmigo para ser capaz de ayudar a otros. Y creo que lo he logrado, estoy satisfecha, en ciertos grandes aspectos de mi vida con lo que soy. Pero tengo ansias de más, incontrolables ansias que siempre están presentes porque siempre se puede ser mejor y siempre se puede dar más. Creo que estoy bien encaminada, pero no sé si es suficiente para llenarme de plenitud. No, no lo es, debo seguir adelante, seguir nadando por las aguas tormentosas y frías de la incertidumbre e indiferencia humana ante los hechos que realmente importan, y nadar, nadar es lo que tengo que hacer en mi vida. Y en ese nado, ir entibiando las aguas que rozan con mi piel, ir entregando mi propio calor para que otros lo tomen y se calienten con él, para que no mueran congelados, para que puedan nadar conmigo y buscar su propia dirección, su propia orilla en alguna bahía.
Un viaje sola; nadar
4 Comentarios



Muy interesantes y validas reflexiones. Un saludo.
Muchas gracias por el comentario! Saludos.
Conseguirás tus propósitos, y te animo para que así sea ,de esa manera, con perseverancia y sed de valores.
Gracias por compartir, mucha suerte en tu camino diario.
Marisol: muy lindos pensamientos… muy buena redacción… eres una gran escritora, amiga.
Felicidades.
Volivar