Perdidos los nervios, su honor mancillado, así como el de su esclava, sólo atinó a decir: ¡Guarra, guarra y guarra! mientras abandonaba la estancia hacia su alcoba. Abrió el cajón de la mesilla de noche y se sentó en la cama a atracarse de bombones de licor… lloriqueaba murmurando: -ssooy un catedrático… de kembrigg… quée falrstaderespetoo…
Lo que ocurrió después fue mucho peor ¡¡¡se le acabaron los bombones!!!



Jjajajaja, no tiene desperdicio!!
IUn beso
¿Y a que me sonará a mi esto? Podría llamarse el despecho. Voto.
¡Pobre! Pero siempre llega más licor inocente en cada nuevo curso.
Por cierto en vez de catedrático creo que deberías haber utilizado quatedrático.
Un Abrazo Shu.
Me ha parecido muy bueno, te voto.
Shu: hermoso, siemplemente eso, y eso es lo máximo.
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