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A modo
“Para besarte, mírame”. Así sabía Gabriel que era ella, poseedora de todas sus alteraciones, deseos, risas y pasiones. La evocaba como gemido matutino de horas inconclusas, producto de sueños encharcados; ella también habitaba en
ellos y lavaba sus primorosas piernas con la humedad que cundía.
Fuera de la cama, Gabriel acomodaba su recio y obscuro cabello a modo de: parecer en ojos ajenos. Vestía, desayunaba y se despedía, a modo de parecer regular.
Con sus finos dedos escribía intensas y bellas palabras en todo el espacio que comprendía el aire, a la vez que cada historia se asomaba en su carismática mirada.
(Se aman…)
Cada melodía encontraba el escenario perfecto cuando ella esperaba mientras se abría la puerta que la separaba de Gabriel. Precisos y preciosos son sus labios, besados con amor por él; el aroma a piel y saliva, el color de suspiros marrones mezclados con rocío fresco, la infinita línea que dividía su espalda y encaminaba a vida, gusto y encanto.
Todo eso es ella.
Se amoldan y enlazan con la fuerza del silencio, pero con la simplicidad del todo que es natural.
Así transcurrieron 97 minutos en los que se apreció la vida misma, desde la novena fila. Se encienden las luces y ella abandona la video sala; es la primera película que ve en el mes de mayo y con todas sus ganas pide protagonizar algo que se asemeje, en donde para besar… antes la tengan que mirar.
3 Comentarios



Buen micro, Miriam, un abrazo y mi voto.
Miriam. muy bonito. Felicidades.
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán) Mi voto
Me gustó tu relato Miriam. La necesidad de amor!.
Mi voto…
Saludos,
Rafael Baralt