«Aspirina, como el medicamento». No. No estaba en la lista de acreditados al congreso farmacéutico, pero alguien dando ese nombre con esa cara blanca, redonda y limpia no podía mentir. Le alcancé una credencial. La rellenó con letra casi infantil: Aspirina Pérez. A media tarde intervino en un incendiado debate sobre genéricos. Un representante de BAYER lanzaba gasolina a todos sus argumentos. Salió enervada, con un tremendo dolor de cabeza. Le sugerí: «Lo mejor es tomar una —sonreí dudando, la vista fija en su credencial—, una caipiriña». «Yo invito —añadí triunfal». Una sonrisa afloró en su cara blanca, redonda.
AAS
2 Comentarios



Lalenguasalvada: un micro para pasar un rato agradable. Bien escrito, te felicito.
Mi voto
Volivar
Sensacional, Lengua, con un sentido del humor que no te conocia. Abrazo y voto.