Abandono
27 de Enero, 2012 8
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Eran las cuatro de la tarde de un mes de agosto, cuarenta grados a la sombra, tenía sed y en aquel paraje tan sólo se escuchaba el canto de las cigarras pues, en apenas unos segundos el sonido del motor había desparecido. La última persona a la que había pertenecido le había abandonado sin previo aviso, y frente a él, un largo camino sin sombra en la que refugiarse del sofocante calor se disponía a modo de ginkana en la que, en lugar de encontrar pistas, debería sortear hambre y soledad en busca de una nueva compañía. Sin embargo, Pipo no lo sabía, estaba nervioso, preparado para comenzar a jugar y aguardando la señal para iniciar la actividad que jamás se produciría. Y allí, junto a la carretera se tumbó para esperarle, demostrando su fidelidad incluso ante el acto más ruin del que fue su amo.

8 Comentarios
  1. Bien escrito, felicitaciones y gracias por compartir.

  2. Ha un tema del que muchas veces se han sacado hstorias le has dado una descripción maravillosa. Has conseguido mostrar esta escena de una forma nueva, enhorabuena.
    Un saludo.

  3. Perdón por la espantosa falta de ortografía del principio; tenía pensado poner una cosa y al final me he ido por otro lado: “A un tema…”

  4. Determinas el final terrible con esa “señal (…) que jamás se produciría”.
    Parece patética y ruin esa forma de actuar de cierta gente insensible.
    Un abrazo, Musas.
    Luna de lobos

  5. Tremendo tu micro.

  6. Los ‘’cuarenta grados a la sombra’’ conozco bien y ya muestran bien la atmósfera de opresión del relato. Muy bueno el micro. Felicitaciones.

  7. Muchísimas gracias por vuestros comentarios!!!

  8. Has escrito algo muy bonito que llega al alma y que ha de hacernos pensar, muy seriamente en el tema que tratas, felicidades.

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