Hombre, uno de ser y otro de sente. Al hombre le dejaron dos encargos, alimentar a sus hijos y alimentar a su pene. Últimamente abandonó a sus hijos para hacerle manjares de Nerón a su pene. Hene de hombre y pene, del otro y ése, aquel que va y viene, “ene” de amigo ene-migo. La ciencia no estaba aun cuando tuviste la primera erección cítrica y premeditada. ¿Eras aun?… y ya había dado el gran llanto el primer bebé de tu existencia. Érase tú mismo: llegaste tarde como siempre; y nunca lo haces por ti solo. El pene se hizo de vida propia, se la vivió de infancia y de juventud; hoy se arruga en vejez, se levanta tarde y llega a destiempo a las citas del deseo y del placer. Hombre que por vida haces más que por existir; hombres que seguimos llevando aun ese ser extraño cabalgando entre dos patas de bestia, ser bárbaro que sabe entrar y salir, pero no sabe irse ni quedarse justo a tiempo.
Ache para hombre y ene para pene
6 Comentarios




Muy bueno Jasp y muy acertado en alguna ocasión.
Gracias por compartir, un saludo compañero.
Gracias. Agradezco que te tomes el tiempo para leer mi relato. Bienvenida siempre!
-Jasp
Muy curioso. Un estilo fresco y poético. Saludos.
Un gusto saberlo, estoy sinceramente agradecido. Bienvenido(a) siempre!
-Jasp
Ja, ja, ja, ja es una extraña pero divertida forma de ver la vida, mis felicitaciones. Saludos
Muy divertido y acertado. Oh, el pene; fuente agotable de problemas y dichas.