Recién felizmente casado, estamos cerrando trato por una vivienda con una señora mayor que conocimos mediante una inmobiliaria.
La casa es chica y esta bastante abandonada pero tiene un amplio lote arbolado.
Bueno al principio los ruidos normales que todos escuchamos al mudarnos a un lugar nuevo, es hasta que te acostumbras, entonces todo estaba bien.
Pasado el mes de habitar la casa una noche, que mas bien era madrugada se encendieron de golpe las luces de toda la casa, y como si esto fuese poco acompañadas con el sonido a todo volumen de mi gran equipo de música, esta de mas aclarar que mi esposa y yo saltamos de la cama sin entender lo que ocurría, parecía que la casa se venia abajo, haciéndome el valiente, rápidamente fui apagando todo, y claro ninguno de los dos pudo seguir durmiendo esa noche.
Dos días más tarde, mientras merendábamos en el comedor, desde la cocina se escucha el sonido del funcionamiento del microondas, me dirijo a la cocina y evidentemente estaba funcionando, cabe aclarar que estábamos solos, así que corte el programa y seguimos la charla evitando todo tipo de comentarios para no ponernos más nerviosos.
El día siguiente a la mañana el mismo suceso, y vuelvo a parar el programa, a la tarde repite, y así estuvimos 2 días mas.
Me lo había tomado como una guerra personal, dispuesto a no perder.
Mi paciencia llego a su fin, la tarde en la que volvió a encenderse, mi señora me grita de la habitación, apaga eso por favor, y gritando aun con más fuerza hacia la nada exclamo!!!!
Deja, deja, que termine de cocinar y no va a romper más los huevos. (Perdón por las palabras, pero fueron los términos que use).
Hay por favor es creer o reventar, termino el programa seleccionado en el microondas y nunca mas volvió a encenderse.
Esta una historia verídica, fue contada tal cual me sucedió.
Días más tarde nos enteramos, que la anciana había fallecido días después de vendernos la casa.




Boris: te creo, y esto me recuerda tantas cosas similiares que a mi me han ocurrido.
Es que, la verdad, como que alguien se obstina en indicarnos que sí hay un más allá.
Atentamente
Volivar (mi voto)
Muy interesante, Boris. Saludos y voto.