Anoche
9 de Abril, 2012 3
1
     
Imprimir
Agrandar Tipografía

Necesito irme, no puedo más.

Traté de seguir las líneas blancas que están en medio de las calles, a las 4 am es difícil ver pasar algún auto en este pueblucho habitado por flaites y cosas por el estilo. No puedo caminar derecho. Pienso en lo que hice hace 2 horas: tomar, bailar, mirarte. La culpa me llena de miedo y vergüenza el cuerpo, pienso – dentro de la curadera – cómo llegaré a mi casa y cómo será la resaca de mañana. Quizá los posteos de Facebook se podrán borrar, pero la imagen que dejé en todas esas personas no se borrará a no ser que hayan estado más borrachos que yo. Las niñitas bien, los skaters, la asiática sexy, los hipsters, la blanquita de pelo café, el gay que estaba bailando atrás mío, el viejo que se cree joven, la obsesiva con el peso, la madre soltera, la que se embarazó esa noche, la que se curó por primera vez esa noche, los productores, los DJS, el que hacía el vídeo, el condón que tiré.

No es la fiesta, no es la música, no es la sed, son las ganas. Las ganas de sentir que nada importa, las ganas de cansarse, las ganas de tomar, las ganas de conocerla, de conocerte, las ganas de que me agregues a Facebook, las ganas de conseguir tu celular, las ganas de fumar, las ganas de jalar, las ganas de decirte “te tengo ganas”.

Tengo hambre.

Fui por un completo en la estación de gasolina, prendí un cigarro, caminé a casa.

Pero sacando toda la vergüenza y los posteos… puta que lo pasé bien.

 

3 Comentarios
  1. Buen relato, amigo. Muy realista. Saludos

  2. Se hace ameno aunque tenga bastante enumeraciones. Bien redactado. Enhorabuena!!. Un saludo.

Deja un comentario

Chile

0

Seguidores

6

Publicaciones

31

Veces que ha sido leído este artículo