Baile del vientre

–El pie izquierdo no me quiere hacer ni caso. Tomemos algo, que lo mío no es el baile.
–Como quieras –respondió ella dócil y resignada.
El pretendiente se infundió confianza con siete cócteles infernales. Siete mezclas terroríficas. Sonó de nuevo el pasodoble que dejaron antes sin terminar y él la sacó a la pista rebosante de valor.
–Parece que tu pie izquierdo te hace algo más de caso –sonrió ella complacida.
–Me noto bastante suelto –confesó él.
La muchacha, enamorada, apoyó melosa la mejilla en su hombro, pero él la apartó apurado para correr al baño con las piernas abiertas como un compás.

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