Cambiando las reglas del juego

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La reina Blanca, harta de las estrictas reglas del juego de la corte, huyó una noche aprovechando el silencio y la oscuridad del escenario. Salió a un mundo que le pareció excepcional: lo primero que vio fue una hermosa luna llena reflejada sobre un mar en completa calma. ¡Lo que me estaba perdiendo -se dijo- siempre encerrada en aquel palacio! Anduvo por la playa hasta que el sueño la venció y se quedó dormida en una barquichuela varada en la arena. La despertó un sol radiante y las voces de unos pescadores que se acercaban. Tuvo tiempo de esconderse tras una roca y se dio cuenta de que tenía que cambiar sus suntuosas ropas si quería pasar desapercibida entre la gente. Se dirigió al pueblo donde encontró a una mujer, de edad y forma similares a la suya, que estaba barriendo la entrada de su casa. Esta se sorprendió mucho al verla toda vestida de blanco y con una corona sobre su cabeza.

-Te ofrezco mi corona a cambio de tu vestido y algo de comer, estoy hambrienta.

La mujer no salía de su estupor pero le pareció una buena oferta. La invitó a entrar en su casa y le sirvió un buen trozo de bizcocho y un tazón de leche. Después examinó la corona calculando la cuantía de su buena fortuna. Le dio a la dama el mejor de sus vestidos y escondió bien la joya temerosa de que alguien se la arrebatara.

La reina salió de nuevo al mundo, con un vestido rojo veraniego y unas sandalias del mismo color, dispuesta a conquistarlo. No fue fácil, probó variados oficios y diversos estados y solo encontró la paz y el amor que buscaba en un hospital de Guinea Ecuatorial, ayudando a los niños enfermos de malaria donde, además, tuvo la fortuna de cruzar sus ojos con un abnegado médico del que se enamoró profundamente.

 

 

Comentarios

  1. VIMON

    14 enero, 2013

    Buen micro, Lu. Una historia muy imaginativa que bien podría dar para un cuento largo. Un abrazo y mi voto.

  2. Eva.Franco

    14 enero, 2013

    Es verdad, la historia nos deja con ganas de seguir leyendo. Muy bueno amiga Lu.
    Mi voto.

    • Lu Hoyos

      14 enero, 2013

      Gracias, Eva, creo que no voy a tener más remedio que intentar escribir un cuento más largo.

  3. Diminutio

    14 enero, 2013

    Concuerdo, Venía lindísimo y de repente en 3 renglones¡Se terminó! Por favor re- tómalo como cuento. Tienes mi voto a cuenta de ese cuento por venir

  4. Turquesa

    14 enero, 2013

    Muy de acuerdo, una historia hermosa que deja queriendo saber más. Muy buena idea para desarrollar, un saludo y mi voto

    • Lu Hoyos

      14 enero, 2013

      Gracias, Luis, ahora tendré miedo de dejar de sorprenderte, ja, ja…

  5. Julieta Vigo

    15 enero, 2013

    Pienso como Vimon, valdría la pena alargar el cuento. El final se hace abrupto.
    ¡Anda, Lu, alárgalo que tú puedes!
    Un abrazo.

  6. volivar

    18 enero, 2013

    Lu Hoyos: por favor, por esta vez complace a tus lectores, necesitamos más…
    Mi voto
    Volivar

    • Lu Hoyos

      18 enero, 2013

      Gracias, Gödel. Saludos.

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