—Qué estamos haciendo —dices.
Me cuesta saber cuándo hablas para ti misma y cuándo para los dos. Como ahora. A media voz, mirando al infinito.
Te miro. El café humeando entre mis manos. Te miro a través del vaho, como tú miras siempre. Con los ojos empañados. Vidriosos. Húmedos.
Te quedas quieta y yo también. Y lo noto. Eres un astro con gravedad propia. Lo noto cuando me acerco. Me absorbes. Colisionamos.
—Adónde has ido —preguntas.
La curiosidad se asoma desde tus ojos de pájaro. Pequeños. Redondos. Y vuelvo a notarlo. Bum.
—De viaje —te digo—. De viaje a otro planeta.
Colisionamos
4 Comentarios




¡Fantástico!
Los cuerpos celestes que nos rodean.
Un saludo y sigue así.
me encanta cómo juegas con la gravedad
Gracias de nuevo por la acogida que habéis dado a mis pequeños
violeta veleta, es más bien la gravedad la que juega conmigo (y con todos nosotros a veces)