En cuanto lo vi en el puente con la mirada perdida y el rostro confuso supe que necesitaba ayuda. Como me considero un buen psicólogo, decidí socorrerlo.
Me acerqué, le ofrecí un cigarrillo y nos quedamos conversando largas horas apoyados en la baranda.
Ya casi amanecía cuando apreté el gatillo. Aguanté el cuerpo con el hombro y disparé por segunda vez a su cabeza. Luego, con un empujón, lo tiré al río.
Me alejé con paso sereno y la satisfacción del deber cumplido. No hay nada que me ponga más contento que ayudar a los suicidas indecisos.



El título daba muchas pistas. Se veía venir el final de este micro.
Pero ¿por qué tanto ensañamiento? Dos disparos y un lanzamiento desde el río. Un poco excesivo ¿no?
Me ha dado mucha risa el final “No hay nada que me ponga más contento que ayudar a los suicidas indecisos.” xD
Debo decir que también me pareció excesivo el segundo disparo en la cabeza, tal vez incluso el primero. Hubiese sido mejor un diálogo en el puente, una resolución de un problema, un atisbo de esperanza para el suicida y ese mismo final para el psicólogo homicida ^^
(Tengo un reclamo persistente contra los micro relatos y es que siempre quedo esperando un algo más :/)
Julieta y Beck. Gracias por vuestros comentarios.
Dicen que la literatura no necesita explicaciones; no obstante, quizás deba decir algunas cosas en mi defensa. Primero que este es el segundo microrrelato que escribí y data del año 2003, cuando recién comenzaba. Segundo es que fue una tarea realizada en el escaso tiempo de media hora en un taller literario al que concurría por aquel tiempo y así, crudo como estaba, esa noche, por un impulso, lo envié a un concurso literario en el que ganó una mención y posteriormente fue publicado por una revista literaria de mucho prestigio que se publicaba en Argentina. Con el tiempo, pensé en hacerle algunos cambios pero me pareció prudente dejarlo como había sido concebido. Es probable que, si hubiese pasado por el proceso de “corte y corrección” (palabras que tomo prestadas), hubiese quedado mejor o no… ¿Quién sabe?… Por último, apesar de que es la primera vez que alguien me lo dice, probablemente sea excesivo, pero creo que para cumplir con la consigna (escribir un cuento negro y truculento), en ese momento me pareció acertado. Dejo constancia que jamás he usado un arma de fuego (a las que detesto) y de psicología no entiendo demasiado. Espero haber aclarado algo el panorama.
Reitero mi agradecimiento por la lectura y espero que siempre opinen. Aceptar la opinión de los lectores es fundamental para que, quienes hemos abrazado la palabra escrita, podamos crecer. Saludos cordiales.
Muchísimas gracias, Antonio, por tu extenso comentario. Hablas de “Corte y corrección”, e imagino que te refieres al talles de Marcelo di Marco. No es la primera vez que oigo hablar de él, y te aseguro que envidio a aquellos argentinos que tuvieron la oportunidad de asistir a alguno de sus talleres.
Está claro que si el micro obedecía a determinadas condiciones (cuento negro y truculento), el exceso de muerte que tanto Beck como yo observamos, tiene un fundamento, pero fuera de ese concurso, y desde el punto de vista del lector que se acerca al texto “virgen”, sin ningún condicionamiento, el único “pero” - si de peros podemos hablar en un texto tan conseguido- es el que ya te comentamos: la desmesura en el número de asesinato.
Pasa un buen día.
Muy bien logrado, a mi me parece perfecto.
Julieta: Sí; cuando hablo de “Corte y corrección” hago referencia a una frase de Macrelo Di marco, tomada de su libro que, precisamente lleva el nombre de “Taller de corte y corrección”. Lamentablemente, no concurrí a ningún taller ni conozco personalmente a Marcelo ya que vivo en Santiago del Estero, que queda muy lejos de Buenos Aires, pero he leído dos de sus libros y me han ayudado mucho en esta tarea de descubrir la palabra escrita. Por lo demás solo agradecer tus palabras. Saludos cordiales.
Difiero de las opiniones antes dadas. Debo decir que yo considero este microrelato como “perfecto” asi tal cual como esta.
Me encantó la forma en que lo narraste y aunque el titulo daba muchas pistas, me deje sorprender con el final que me dio mucha risa XD.
En cuanto al par de disparos, supongo que el segundo era para asegurarse de que estuviera bien muerto ¿o no? (que homicida esta ultima idea) y el lanzamiento al rio era obvio… para que no se encontrara el cadaver.
Me gustó demasiado.
Gracias por el concepto Gilraem.