Tras la ansiada firma, ambos se despiden con un frío beso en la mejilla del otro.
–Llámame cuando te mueras, querido –le susurra ella al oído, perdiendo la mirada al frente.
–No te preocupes, cariño, que si puedo… te llamaré –responde él, esbozando una maliciosa sonrisa.
¡Bienvenido a Falsaria!
Gracias por publicar en la red social literaria.
Un saludo,
El equipo de Falsaria.
Buenísimo, Nelo. Como decimos en Argentina: “cortito y al pié”. No sobra ni falta nada. Un abrazo, Lidia
Gracias, Falsaria. Bien hallados sean.
Gracias, Lidyfeliz, un nick que invita al optimismo!
Corto, directo, certero.
¡Enhorabuena!
Gracias, Julieta
Un placer recibir tu comentario
nelo
Breve y preciso!
Muy bueno!
Muy bueno!!!