-¿Por qué tienes la cara mojada?
-Porque son lágrimas.
-¿Y qué son las lágrimas?
-¿Sabes la agua que cae del cielo?-la niña asintió- pues las lágrimas son eso pero en vez de caer del cielo salen de los ojos, recorren las mejillas y se pierden por el cuello.- explicó ante la atenta niña.
-¿Y por qué salen las lágrimas?
-Porque sientes mucho dolor
-¿Qué es el dolor?
- Es un sentimiento malo que aparece cuando alguien te hace mucho daño.
-¿Y por qué la gente hace daño?
-Porque hay gente muy mala en el mundo, otros lo hacen sin querer pero rápido pide perdón, algunos por venganza y otros por más motivos.
-¿Y qué clase de dolor sientes?
-Es como si me apretasen muy fuerte el corazón, me impide respirar y siento como si me pegasen muy fuerte.
-¿Así?-preguntó inocentemente la niña dándole una pequeña palmada en el brazo
-No, es un golpe más fuerte y doloroso.
-¿Y por qué sientes eso? ¿Alguien te ha hecho daño?
-Sí, alguien me hizo mucho daño.
-¿Por qué?
-Cosas de mayores, lo descubrirás cuando crezcas.
-¿Yo también lloraré?- preguntó sorprendida
-Sí, lo harás
-¿Por qué me harán daño?- la madre asintió- pero, ¿si vivo sin amigos ya nadie me lastimará, verdad?
-No, aun así te lastimarás igual
-¿Por qué?
-Porque vivir sola causa mucho dolor
-Pero si estoy rodeada de gente también sufriré y el agua caerá por mi cara
-Es un requisito en la vida, es algo obligatorio para crecer.
-¿Aunque no quiera lloraré igual?- preguntó la niña abrazando a su madre
-Nadie llora porque quiere bebe, nadie lo hace- y abrazó muy fuerte a su hija.
-Mami…- dijo entre su pecho.
-Dime, bebe- dijo su madre aguantando el llanto
-Yo no quiero crecer, no quiero ser mayor si tendré siempre mi cara mojada.
-Pero también habrá sonrisas-dijo su madre animándola
-No quiero, porque aún así lloraré y no me gusta eso-dijo la niña con terquedad
-Pero no lo sabes si no lo has probado
-Da igual, no quiero- se negó- prométemelo, mami. Prométeme que nunca creceré- suplicó su hija
-Te lo prometo- prometió su madre entre lágrimas



Mirinconescondido: amiga, así es la vida, y tú lo has evidenciado… siempre el dolor, solos o acompañados.
Felicidades.
Volivar
Enhorabuena por este diálogo entre la sabiduría y la inocencia.
Enhorabuena también por tu rincón, al que me asomé hace un par de noches.
Promesa dificil de cumplir. Buen relato, saludos y mi voto.