Por fin llega mi turno.
- ¿Qué tal?
- Bien, hija mía, un poco cansada. Es que acabo de ir al médico y vengo a comprar un par de cosas que me hacen falta.
- ¿Qué te ha dicho el médico?
- Que tengo cáncer de mama.
- ¿Qué dices, nena? Cuánto lo siento.
Al fondo se escucha: - ¡Maríaaaaaaaaa ponte en la dos!
- Estoy hasta el coño de mi jefa. Perdona que te interrumpa. Me tiene frita. Sólo sabe que mandar y mandar. Jefa es porque se acuesta con el jefe.
- ¿Pero el jefe no estaba con la otra chica? ¿Elena se llama?
- Estaban juntos, sí; pero le puso los cuernos con ésta. Es un cabrón y ésta estaba deseando de ser jefa para tocarse el coño. Menuda pieza.
- Bueno nena, me marcho, te dejo que tengo que llegar y cocinar. ¡Hasta luego!
Mientrastanto yo esperaba en la cola del supermercado para pagar mi barra de pan.
“¿Debo escuchar toda esta conversación absurda que no me aporta absolutamente nada, para poder llegar a mi destino y pagar una barra de pan?”
Lo tengo claro: Yo de mayor quiero ser cajera de supermercado. Su trabajo es criticar por criticar.



Peflobe83: qué buen relato de alguien que está en la cola de personas que esperan llegar a pagar en la caja del supermercado. Es como estar aquí, en México, en la fila de las tortillas.
Mi voto
Volivar
Muchas gracias, Volívar.