Ya estaba despierto cuando abriste la puerta del dormitorio. Ambos sabíamos por qué llorabas, pero —tienes que entenderlo— la culpa no fue mía, no puede ser mía, si sólo soñé que te pasaba. ¿Cómo podía saber, desde este lado, que en ese momento vivías una metáfora de mi sueño?
Muy bueno. Gracias por compartirlo.
Lúdico e inteligente micro con reminiscencias al mejor Borges
Muy bueno.
Gracias!
Tremendo halago. ¡Muchas gracias!