Dama negra
6 de Julio, 2012 1
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El faro majestuoso ayudaba con su luz resplandeciente a los atrevidos marineros. En esta noche nublada tu estabas allí, arriba de este faro luminoso, las olas del mar terriblemente se elevaban, el viento glacial gritaba sin temor.
Tú, dama negra de tez blanca como la nieve, vestías siniestro vestido largo como la noche, tus cabellos negros alcanzaban a las estrellas, susurrabas unas palabras terriblemente inteligibles. Yo con temor y sed de amor, escalé las enormes y antiguas escaleras del faro y cuando estuve cerca de ti, solo pude susurrar tu nombre, Estefanía. Tu te giraste, tus ojos negros se clavaron en los míos, tu boca roja como la sangre se clavó en la mía, nuestros besos fueron apasionantes, llenos de sed. Nuestros cuerpos se vistieron de noche, gritamos de placer, nosotras, damas de lo desconocido, mujeres buscadoras de las tinieblas, espíritus sin temor.
La noche se acaba, tu con una voz terrorífica pero hermosa cantaste una canción de idioma desconocido por el día, tu pertenecías a la noche y yo tendría que irme, una vez más, y cunando volviese la noche, volveríamos a encontrarnos en este faro perteneciente del pasado más oscuro.
1 Comentarios
  1. Las historias apasionadas de romances casi divinos me encantan, tienen esa parte misteriosa que invita a volar, relatos como este son los que me despiertan la imaginación. Muy bueno, pero ojo con el tú, pronombre personal que lleva acento, el que no lleva acento es el posesivo, tu coche, por ejemplo. Sí, yo también suelo tener mil faltas, lo malo esque las mías suelen ser más graves :p. El relato es expléndido, así que mi voto para ti.

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