Esta es la condenación de una vida impura:
Sonrisas que igualan al viento, a ese que brama en lo alto de la montaña saliéndose de toda realidad. Y corre el hombre, que soy yo, asustado de tanta hermosura, de tanta claridad. De repente miro hacia abajo y contemplo el sudor que sale de la boca de la tierra, es entonces, donde empiezo a comprenderlo todo, la razón de esta mal llamada existencia, de esta desesperación que carcome lo incarcomible. Y me hundo en una profunda tristeza, como una gota de lluvia que cae repetidamente en el barro por donde nadie ha de caminar, solo recuerdos en mi cabeza, amarrados a mis ojos y a la sangre que hierve reviviendo la soledad.
Es terrible esa imperiosa necesidad de sentir ojos que te recorran en un silencio preciso, silencio de muerte. Es terrible el solo hecho de necesitar. Yo no quiero, renuncio, simplemente intento dejar de ser para existir, para volver al principio de lo que se tejÃa dentro de mÃ, de nosotras, de todas ellas que soy yo, pero independientes. Quiero mis entrañas de viento, color, soledad.
Y vaya que es un deseo oscuro para las invenciones humanas: amor, amistad, locura, familia, mujer, hombre. Pues sin querer me atan con hilos de estrellas rotas, no me dejan subir o bajar. Pero hay que trascender, romper con la quietud vivida, con la idea de soñar, imágenes vacÃas, impropias que nos brinda este escenario pérfido.
-Creo poder lograrlo- me digo frente a ese personaje irreal de toda habitación y busco la manera, solo encuentro armas para mas invenciones: pinceles, memorias, recuerdos, rostros desfiguradamente hermosos; ojos, muchos ojos, unos acusantes, otros tristes, piadosos. ¡Todo mentira!
Giro dentro de esa habitación nebulosa y, al fondo de todo, en la esquina de una verdad, encima del humo danzante, brilla algo. De manera lenta se va dibujando una hoja metálica, hermosa en su esencia y filosa como las espinas de una rosa. La tomo suavemente entre mis manos, como algo frágil, más frágil que el corazón mismo y sin pensarlo acaricio mi piel con sus espinas, suave placer, una y otra vez, sin dolor, con realidad. Juegos genitales se posan en mi cabeza, el sudor como una llave de agua gris mancha los pies, cae la sed, afortunado es este anuncio de la existencia que muere… para volver a nacer.



Viola: Siguiendo con el tema, expresado en tu publicacion del amigo loco enamorado de las zapatillas color rojo escarlata, a diferencia, éste de delirio, sà es poesÃa prosada, pues narra sentimientos estéticos, no un suceso. Si no es narración de un hecho, y lo escrito es bello, en tu caso se llama bella, bellÃsima poesÃa.
Mi voto
Volivar
Volivar es muy alentador que te tomes el tiempo para leer. De nuevo muchas gracias. Bonito dÃa.