DIMENSIONES
La noche se despereza y exhibe su mirada parpadeante y lejana. Trenes dormidos en la vieja estación esperan que un hombre de gorra y uniforme les despierte el alma. Son las dos de una madrugada de invierno. Perros deambulan ansiando lugares ausentes de escarcha. El linyera se arma una cama improvisada de cartón y trapos para mantener sus sueños calientes hasta que amanezca. Antes de que los párpados se le acomoden serenos, mira el cielo nocturno y siente que cada estrella que muere deja un vacío en su corazón. Un cometa miente una herida en la bóveda sin luna de la ciudad, y se pierde después de que él pide sus tres deseos infinitamente repetidos y negados. Impreciso, el rocío cae mojando las veredas por donde una pareja trasnochada camina, besándose irreverente ante el sueño recién estrenado de los otros. Un cartel luminoso se despierta sobresaltado y abre, a deshora, las hojas de los árboles que creen que despunta.
Aquél hombre no mide la dimensión de sus deseos, ni la noche el alcance de su oscura placidez.



Lidy que obra gracias por entregarnosla….saludo
Una divinidad de relato Lidyfeliz, mis felicitaciones y voto.
Saludos,
Rafael
Preciosa prosa poética. Un placer poder leerte.
Un beso y mi voto
Gracias a los tres: José, Rafael y Cenicienta. Me alientan mucho con sus comentarios.
Lidyfeliz: poesía pura, linda, para nuestro deleite. Felicidades, amiga.
Mi voto}
Volivar
muy hermoso relato! Cariños
manuc mi voto
Gracias volivar y Manuc, amigos!