Efimero
7 de Junio, 2012 8
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Cuando contestaron el teléfono sólo atiné a decir con voz temblorosa

-Habla la madre de Ethel-

No pasaron muchos días para reencontrarnos. Sentadas a la par, en unos sillones de dureza blanquecina, quedamos calladas. Sólo podíamos admirar el arrullo y el aletear de las palomas. Aparecieron en el momento en que necesitábamos una esperanza, un hálito de vida. El candor, la sencillez , la inocencia y la paz de esas aves, lograron la comunión de nuestras almas. Dos pequeñas lágrimas iluminaron tus ojos.
Sin un gemido, sin una queja al momento de partir.
El agua corre entre mis manos y la tierra húmeda y sin vida, quiere quedarse para siempre entre mis dedos. Levanto los ojos y miro el cielo. Hoy, 12 de agosto, imploro un milagro. Dudo en esperar que el sol se oculte y contemplar la conjunción de Marte, Venus y Saturno. Y sueño encontrarte, estrella fugaz de Perseo. Pero no estás. Sólo te presiento al besar el oro blanco.

Y de nuevo resuena en mi mente el chillido del teléfono y la voz que repite

-Habla la madre de Ethel.

Hoy, Ethel, tu díscola hija,la que alguna vez se pensó tu madre, lava, debajo de la canilla del solitario cementerio, tu osamenta. Busca desesperada, entre huesos y antiguas uñas, signos de pureza, castidad e inocencia. Quiere que este instante sea transparente y lograr así la iluminación de su oscura alma.
El agua continúa corriendo. Y la tierra queda atrapada ya no sólo entre mis dedos

8 Comentarios
  1. Oh vaya, duele hasta leerlo. Mi voto!

  2. Azulena: muy bonito micro; muy bien narrado; sin fallas ortográficas. Felicidades.
    Volivar (Mi voto) (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  3. Se trata de hacernos, entre todos, críticas constructivas, creo yo. La adulación no sirve de nada; nos estanca.

    • Estoy de acuerdo contigo, Yuli. De no ser así es mejor no publicar. Mil gracias, nuevamente, por brindarme un ratito de tu tiempo. Cariños

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