Mi abuela y yo fuimos los primeros en escuchar su canto. “¿Quién se irá a morir?”, me dijo. Cuando mi tía se enteró, ordenó a sus hijos que atraparan al ave y la mataran. Cinco días se la pasaron buscando entre corrales propios y vecinos. A la medianoche, cuando mis primos regresaban a dormir, mi abuela y yo volvíamos a escucharla. Yo me quedaba dormido al rato. Mi abuela no, y eso preocupaba a todos. “Tanta cojudez por un pájaro”, decía mi tío Reynaldo, un ser enorme y bonachón. Pasaron más días, no recuerdo cuántos, y el ave seguía llegando sin falta a darnos serenata. Mi abuela vivía despierta, rondando por la casa de noche y mirando por la ventana, como esperando ver alguna sombra entre los árboles a la luz de la luna. Luego llegaron los días de fiesta en el pueblo y todo el mundo se olvidó del ave. A excepción, claro, de mi abuela y yo. Pasado el fin de semana antes de volver a clases, estábamos todos en la mesa, tomando el desayuno. “A esto le falta azúcar”, dijo mi tío Reynaldo. Se puso de pie y caminó tranquilamente hacia la cocina. Al poco rato, escuchamos un cuerpo caer y una taza romperse. Todos corrieron a la cocina, gritando “¡Reynaldo!”, “¡Papá!” o “¡Don Reyna!”. Mi abuela y yo nos quedamos solos, en la mesa. Mientras todos gritaban, lloraban o salían a traer el carro, ambos empezamos a escuchar de nuevo el canto del ave, aunque esta vez más despacio, apagándose poco a poco, como perdiendo su voz en la distancia…Eran las siete de la mañana y entonces supe que no volvería a escuchar ese canto otra vez en mi vida. Hace tres años, mi tía escribió para contarme que la abuela había fallecido.
El canto
13 Comentarios



He leído este micro y raíz de él el resto de tus escritos, y me gustan bastante, la verdad. ¡Un saludo!
Gracias por el comentario. ¡Saludos!
Muy buen micro. Felicitaciones y saludos.
Saludos, VIMON y muchas gracias.
ME HA GUSTADO MUCHO
Qué gusto saberlo, un saludo y muchas gracias por el comentario.
Me hiciste recordar aquel dicho “Cuando el tecolote canta, el indio muere”
Muy buen relato.
Gracias Lot Alkef, precisamente hay coincidencias en ese aspecto, el tecolote es un ave nocturna similar al búho, mientras que en el Perú, la gente del campo llama “tuco” al búho y tienen también la creencia de que su canto anuncia la muerte de alguien. Mi abuela siempre me hacía referencia a esta superstición, sin embargo, en el relato decidí no precisar las características del ave, así que no sabría decir si se trata o no de un “tuco”. ¡Saludos!
Precioso. Una premonición en forma de pájaro, me ha gustado mucho. +1
Gracias Edu, también me gustó mucho escribirlo, espero volver a publicar pronto. ¡Saludos!
Muy bueno.
Gracias por los ánimos, hace tiempo que no entraba a la red, espero ponerme las pilas pronto, como dicen en mi país, y volver a subir algo, por lo pronto, estaré leyendo más seguido pues hay publicaciones muy buenas.
Tan sencillo, tan íntimo… publica más que se echa de menos.