El destino del dios blanco
Larsen-B-iceberg

Arthur Gordon Pym no murió: la verdad es que pasó eones en las entrañas del gigante blanco. Sin embargo, cuando el monstruo quedó varado en la playa vacía, Arthur Gordon Pym escapó de los putrefactos restos del dios antártico. Decidido a explorar los límites de su propia racionalidad, forjó un navío con los huesos del coloso. Desde entonces transita por las aguas frías de una Antártida oscura e infinita: hace mucho tiempo que el mundo ha dejado de girar y lo único que altera las penumbras heladas- bajo constelaciones que se desploman una a una- es el fuego de una mirada perdida en horizontes en perpetuo devenir. Cuervos de llamas en busca de su propia estela.

4 Comentarios
4 Comentarios
  1. Al señor Poe seguro que le hubiese gustado.

  2. ¡Bienvenido a Falsaria!

    Gracias por publicar y compartir en la red social literaria. ¡Queremos seguir leyéndote!

    Un saludo,

    El equipo de Falsaria

Deja un comentario

6

Seguidores

2

Publicaciones

32

Veces que ha sido leído este artículo