Sabía que aquel no era su sitio.
No sabía por qué estaba allí, no recordaba que él hubiera decidido ausentarse de sus tierras, conocidas, cálidas y seguras, y adentrarse en un mundo desconocido en el que se sentía extranjero.
Pues eso era. Un extranjero.
Aquel no era su lugar, pero ¿cuál era?
Nadie le había preguntado. Nadie le había dado las instrucciones a seguir… y allí estaba. Miraba los posibles horizontes, la encrucijada de caminos. Fuera donde fuera seguía siendo un extranjero. Nada sería como antes. Nunca más habría un lugar que pudiera llamar suyo como hasta ahora. Nunca más estaría protegido por la seguridad de su roja y húmeda tierra.
Nunca se sentiría como en casa, esto era imposible.
Y allí se encontraba, decidiendo cómo empezar a respirar, o al menos intentándolo. Tomaba aire con fuerza e intentaba llevarlo a sus pulmones. Algo se lo impedía. Como un nudo en la garganta. Quería llorar y no podía. Sentía como todos le miraban de una forma extraña, expectante, como si esperaran algo de él.
Sin darle tiempo a reaccionar uno de aquellos que le observaban se acercó y tendió la mano dándole una sonora cachetada.
Lloró.
No sabía muy bien si de rabia por no haberlo esperado, o como preludio de lo que sería la vida, su vida. Una vida que acababa de comenzar y que le recibía, como a todos, con una cachetada y caras expectantes observándonos. Como si fuésemos extranjeros en tierras desconocidas.



Interesante punto de vista de un recién nacido, extranjero. Mejor que no se enteren mis hijos ( no se me parecen en nada). Disculpa la broma, Sofista, el relato me gustó, es un punto de vista diferente. Un beso y voto
Jejejeje yo tampoco me parezco en nada a mi madre, en mi casa la extranjera soy yo porque mi hermana es su reflejo.
Gracias por pasarte y leer.
Saludos
Original y bonita historia. No deja de tener su que, eso de que lo primero que nos hagan al aterrizar en este mundo es darnos un cachete. Felicidades y voto.
Un valle de lágrimas que dicen que es esto que llamamos vida.
Gracias por pasar, leer y comentar.
“y que le recibía, como a todos, con una cachetada y caras expectantes observándonos. Como si fuésemos extranjeros en tierras desconocidas.”
Muy interesante, Sofista. Me ha gustado.
Un abrazo,
Luna
Gracias Luna por tu comentario.
Saludos
Muy bueno, Sofista. Ese comienzo de la vida extraño para todo humano. Mi voto
Gracias por leerme y comentar.
Saludos
Buen relato. Original. Abrazo y voto.
Gracias Vimon. Saludos
Porque todos somos extranjeros desde que nacemos en este mundo. Así es querida amiga, excelente microrrelato que te conecta con ese momento por el que todos pasamos. Mi voto y un abrazo!
Gracias por tu comentario.
Saludos
Sofista: muy bella narración, dama escritora, felicidades. Ah, y otra posible causa del primer bramido sería haber llegado a un mundo destruido, aniquilado, aunque, por fortuna, con gente linda, feliz, como tú, sofista.
Mi voto, por supuesto.
Volivar
Si hubiera sido consciente de este mundo más que un bramido nuestro extranjero habría vuelto al sitio del que salió para estar más tranquilo.
Saludos Volivar y gracias por tu comentario.
somos extranjeros cuando llegamos
después nos convertimos en las siete plagas de la tierra
mi voto Sofista y un abrazo.
Gracias por pasar y comentar.
Saludos
Felicidades, amiga; extraordinaria reflexión sobre la vida.
Un fuerte abrazo y mi voto.
Gracias Cenicienta.
Me gusta mucho ese punto de vista… mi voto.
Un saludo
Pues me gusta que te guste. Gracias por leer y comentar.
Saludos