Del pico de la botella se cayó el último sueño. Una corriente de aire helado que se colaba por la ventana lo hizo volver de los dominios de Morfeo, tosiendo espasmódicamente se apresuró a cerrarla con una mano en la cara para protegerse de la luz. Se hizo el silencio, el eco del vacío rebotaba de todas las paredes y lo atormentaba como un ruido estruendoso verdadero. La boca seca y una leve jaqueca le trajeron dolorosos recuerdos: los años pasan con la embriaguez de la juventud y al final solo queda una resaca en la vejez.
Con sus temblorosas manos empezó a abrocharse los botones de la camisa, una vez que se hubo vestido tomó su bastón y salió al pasillo. Una de las enfermeras que lo observaba se le acercó a saludarlo, no pudo evitar sentir tristeza al verlo hacer el mismo ritual todas las mañanas, se guardó las lágrimas lo mejor que pudo bajo una sonrisa y le preguntó: ¿Hoy también va al área de visitas sin desayunar? Y el anciano le respondió: Querida, a mi edad, hasta el miedo me ha abandonado, hay otras prioridades para mí y solo puedo tener esperanza. Ya veras, hoy mi hijo va a venir.



Me gustó, bien contado y con las palabras justas, te mando mi voto…
Gracias, Luis, me alegra que te gustara, un abrazo.
Me encantó Alex. El personaje se hace entrañable, que pena que su hijo no le visite más a menundo.
Un saludo, te voto
Muchas gracias, CHARIS, un abrazo.
Muy buen relato, Alex, saludos y mi voto.
Muchas gracias, VIMON, que bueno saber que te ha gustado. Saludos.
Genial Alex, plasmas muy bien el sentimiento del personaje. MI voto. Un beso. Bea
Gracias por comentar, Beatriz, saludos y un beso.
Los personajes está muy bien definidos y la historia muy bien escrita. Enhorabuena. Tienes mi voto.
Muchas gracias, Lara Tierra, un abrazo.
Un buen personaje. Toda una vida en pocas frases. Mi voto.
Gracias por leerme, Fanathur, me alegra que te gustara.
La soledad es uno de los grandes males de la sociedad actual, nadie es inmune a ella, pero es una lástima cuando quien la sufre son los más desvalidos como los ancianos y los niños. Cuanto dolor abrigará su alma al comprobar la indiferencia de su hijo.
Espero que el ancianito de tu historia y los demás tengan un final feliz. Al menos el conserva la esperanza.
Escribes muy bien, a través de tu pluma somos conscientes de su tristeza y su dolor.
Un corazón y un gran abrazo
Mil gracias, Lucia, tu siempre tan linda, un beso.
Alex: ante esto tan hermoso no hay palabras para describir tu arte literario. Qué bien captas ese sentimiento de soledad de la gente grande de edad, que vive sola, por lo regular.
Mi voto
Volivar
Muchas gracias, Jorge, me alegra leer tu comentario, un abrazo.
La historia me parece preciosa y muy bien contada pero no entiendo el uso del presente en ” lo observa y se acerca a saludarlo, no puede”. Quizá sean manías mías. Mi voto.
Tienes toda la razón, fué mi error, gracias por comentar. Un abrazo.
Y al fondo quedó la esperanza que es lo último que se pierde. Que pena que los valores sean lo primero.
Un voto y un saludo!
Es cierto, Ana, Triste pero cierto. Gracias por comentar, un abrazo.
Mi voto y un saludo.
Gracias por comentar, lourdes, un abrazo.
Hermoso relato, para reflexionar. Has logrado trasmitir el sentimiento del personaje y lo duro que puede ser la soledad para los que han dado tanto, para ser lo que muchos somos hoy. Mi voto
Mil gracias, Eva, por comentar y por tu voto. Besos.
Me ha encantado. El único “pero” que le sacaría sería el siguiente. En esta frase: “Una de las enfermeras de la mañana que lo observaba se le acercó a saludarlo”… Queda un poco raro tanto: “de las”, “de la”, “que lo”, “se le”… Y sólo en una única frase… Igual puedes revisarlo, pero si a ti te gusta así, chapeau! Yo lo escribiría de la siguiente forma: “”Una enfermera de por las mañanas que lo observaba, se acercó a saludarlo”. Más sencillo y creo que se entiende mejor. Un saludo, y mi +1
Voy a tomar en cuenta tu opinión, bersajunior, tal vez en una narracion mas extensa funcione de la forma en que lo escribí, pero como es un micro voy a modificarlo. Gracias por comentar, su opinión es muy valiosa para mi. Un abrazo.
Creo que como lo has escrito está bien, se entiende y no hay redundancias.
Lo dejaría como está. Está perfecto.
Un abrazo.
Entonces así lo dejaré, Lucia, gracias por darme tu valiosa opinión. Un beso.