Corría con todas mis fuerzas, jadeaba, sudaba, lloraba, imploraba… Pero logró alcanzarme. No fue algo inmediato, era muy buena escondiéndome y usaba trucos baratos para burlarla; pero siempre contraatacaba haciendo aparecer algún rasgo que me recordase que seguía allí. Llegué a un punto sin retorno, tenía 2 cruces: Camuflar cada uno de sus ataques y seguir huyendo como una vil cobarde o aceptar que me había pillado y convivir con ella. Miré mi rostro; agotado de huir, empapado en sustancias que me hacían sentirme “mejor” pero que realmente no borraban lo que era. Tiré la toalla de una vez, y acepté tranquila que la vejez me había ganado la batalla.
El juego del escondite
6 Comentarios



Belsweet, es una fantastica metafora que está contada de una forma preciosa. La foto también está muy bien escogida….. Empezó a correr de niña y la “encontraron” ya vieja. Felicidades y voto. Tu objetivo, conmigo lo has alcanzado.
Excelente micro, Belsweet, que recuerda una de las grandes nostalgias de la humanidad: “Juventud, divino tesoro, que te vas para no volver…” No queda otra sino envejecer con honor y, si es posible, con gracia. Felicitaciones y mi voto.
Bello relato, lleno de delicadeza para honrar la etapa a donde todos vamos a llegar. Saludos y voto!
Buenisimo, Tienes mi aplauso y mi voto.
Este relato es excelente! merece más votos. Me dio tranquilidad: un dejá de correr qeu te va a agarrar igual eh! así que mejor relajate y viví! Gracias belsweet! mi voto
Muchísimas gracias por vuestros votos y comentarios
Que no llega a portada, pues no llega. Me conformo con que les haya gustado a los que lo hayan leído. Porque ese es mi objetivo
gracias a todos, de verdad