No era la primera vez que observaba aquel paisaje tanto de ida como de vuelta, en aquellos viajes, cuando ya no quedaba ni la sombra del último árbol pensaba ” un año pasa rápido”. De este pensamiento hasta hoy han pasado más de veinte años.
En el fondo todo sigue igual pero en la forma todo se ha modificado, ya no hay tanta pradera entre el lago y el pueblo, aquellos que jugaban en el parque ahora tienen sus casas en esas nuevas urbanizaciones que hacen que la distancia se acorte y que el tiempo cabalgue entre mis recuerdos y el presente.
Aqui me quedo, donde apenás puedo divisar la torre de la iglesia, donde en el campanario sigue anidando una cigueña, aqui en la distancia cercana. No sé si me atreveré algún dia a visitar el pueblo, quizás el recuerdo platónico de lo que fue se haga añicos, quizás debería hacerlo aunque fuese mi última visita.



Muy bonito, Erg, yo me identifico.
http://poruntrozodecielo.blogspot.com.es/
ya me diras…gracias.
Gracias Amerika, me alegra que te identifiques.
Cuando empecé a escribir, el mircro iba por otros derroteros y al final emergió esto desde lo más profundo de mis sentimientos, me siento totalmente identificada con lo escrito y la imagen se corresponde a ese pueblo que describo.
Te sigo.
me gusta mucho.
Gracias Manuel, me alegra que asi sea.
Me ha gustado la expresión “distancia cercana”. Buen micro.
La distancia a veces es cercana si entre medias hay buenos sentimientos, tambien ocurre que hay cercanías distantes que para mi son mas dolorosas, si cabe . Gracias por tu comentario Fanathur. Te leo y sigo.
Esas sensaciones que describes las hago propias en algunas de mi no visitas a lugares que tengo pendientes, siempre por conservar el recuerdo intacto de mi juventud.
Es como un amor platónico ¿verdad Rodrigo Hass?…