El secreto
29 de Agosto, 2012 22
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Los días se sucedían, con su frío y su calor, su lluvia y su viento. Él, fiel a su secreto acudía cada mañana a aquel banco. Permanecía allí sentado hasta la noche. La gente le observaba furtiva al pasar, como si en cierta forma, se sintieran responsables de su situación y su presencia incomodara sus conciencias.

Sus ojos, de un gris metálico, fijos en el pasado, habían decidido que ya habían visto demasiado. Desde hacía tiempo se habían convertido en un espejo que separaba dos mundos. Un escaparate de cristal impenetrable que le salvaba de las miradas indiscretas al tiempo que le condenaba a no olvidar. Todo lo que sucedía ante él, se reflejaba en su mirada ausente sin producir un solo gesto que demostrara un atisbo de emoción.

En su interior mientras, los recuerdos, en un eco infinito, rebotaban en su cabeza como balas perdidas que, en cada impacto, astillaban trozos del alma. No había un solo rincón de su ser que no hubiera sido ya alcanzado por esa criminal metralla. A veces, en los peores momentos de desesperación, en un esfuerzo imposible, intentaba liberarlos a través de su gris ventanal. Cuando eso sucedía, una lágrima de dolor asomaba en su mirada y un destello de alivio cruzaba su rostro. Era un instante fugaz que solo él mismo, era capaz de percibir. Enseguida volvía a sentir aquella opresión que le ahogaba.

Aquella noche había sido especialmente dura y, extrañamente, había decidido no retirarse al albergue. Por la mañana lo encontraron inmóvil. Sus ojos por fin estaban cerrados. Un resto helado que escapaba de ellos, delataba la fuga de todos aquellos recuerdos que hacía años ya le habían asesinado y junto a ellos, su secreto.

 

22 Comentarios
  1. Los secretos asesinan. Un gran abrazo desde Buenos Aires y voto.

    • Así es Nanky, los secretos son los más mortíferos de pensamientos. Otro abrazo para ti y gracias por tu comentario.

  2. Dura, triste, pero tantas veces real. Es la crudeza de tantos sintecho en estos tiempos. Muy buena Pedro. Un saludo y mi voto.

    • Gracias Reka, hay demasiada gente que piensa que si están así es porque han hecho las cosas mal y se lo merecen. Creo que es una bien forma de tranquilizar la conciencia.

  3. Haz realizado este relato con mucha inspiración, con las palabras adecuadas, dejando un halo de nostalgia el final del mismo. Me gustó, por ello mi voto y un abrazo!

  4. triste pero así es la vida mi voto Pedro gracias por este gran relato

  5. “Los días se sucedían, con su frío y su calor, su lluvia y su viento” Así es, la vida continua tanto fuera como en nuestro interior. Me ha gustado mucho, duro e intenso, tal cual es a veces la realidad de muchas personas.

    Un saludo y mi voto.

    • 1000Luna, creo que hay demasiada dureza e intensidad a nuestro al rededor por mucho que evitemos darnos cuenta de ella. Un poco de esa realidad también va bien de vez en cuando aunque no sea agradable. Gracias por tu comentario.

  6. Buen micro, Pedro, felicitaciones y voto.

  7. “los recuerdos, en un eco infinito, rebotaban en su cabeza como balas perdidas que, en cada impacto, astillaban trozos del alma”
    Que nos carcomen día a día…
    Muy bueno, Pedro.
    Un abrazo,
    Luna

    • Gracias Luna, creo que lo peor de todo es que muchas veces eso sucede demasiado cerca de nosotros sin que sepamos detectarlo para actuar antes de que las “heridas” sean demasiado graves.

      Gracias por tus lecturas y comentarios.

  8. Así es. La vida pasa, los días pasan y ellos en la calle y muchos creen que simplemente no mirándoles no les àsará a ellos el verse así.
    Muy profundo e intenso.
    Saludos

  9. Secretos que se acompañan de melancolía y soledad son asesinos sutiles, tu relato me hace alusión a los veteranos de guerra, imagino que algo así les sucede… Un relato profundo que cobra vida gracias a tu hermosa forma de escribir. Saludos Escritor! Mi voto.

    • Irma en cierta forma, creo que cada uno de ellos es un veterano de guerra de esos que nombras. Algunos, en guerras ajenas y conocidas, otros en cotidianas y privadas, incluso los hay que son víctimas colaterales de hechos fortuitos, pero siempre iguales en su incapacidad para sobreponerse, en su soledad y en su vagar hasta terminar de mala manera.

      Gracias por tu comentario, me alegra que te haya gustado.

  10. Buenísimo, Pedro. Es lo primero que leo tuyo y me encantó. Un relato profundo de dolor interno y final no menos impactante. Te felicito. Mi voto

    • Hola Lidyfeliz, gracias por tu comentario. Siempre he pensado que muchas de estas personas han sido, en un momento dado, más sensibles que el resto y eso las ha hecho más frágiles y las he llevado hasta ese punto sin retorno. Cada una, con su historia personal que la superó y acabó “rompiendo” algo de ella.

  11. Duros recuerdos los que producen ceguera; falsas conciencias las de esa gente que no hacen nada por ayudar y mucho por empeorar. Magnífica descripción de una realidad tan “humana”. Felicidades Pedro Gda.

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