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El ser
Caminaba a oscuras tropezando con bultos que parecían juguetes, que hacían ruidos extraños. El ser no paraba de llamar, de obligarme a obedecerle, de absorber mi tiempo, de hacerse con el control de mi sueño, de mis pensamientos, de mis miedos. Lo pasé muy mal pero luego me dí cuenta de algo: necesitaba darle todo el cariño del mundo.
3 Comentarios



Ser o no ser, serán opuestos? Un gran abrazo y voto desde Buenos Aires.
Qué buen relato, me ha encantado. Te felicito como siempre, tienes mi voto +1
Hermoso! Tan breve y tan profundo. Un hallazgo dentro tuyo. Mi voto.