El talento no tiene dueño, va y viene a su antojo, es caprichoso e inconstante. El talento es exigente, y por eso rebusca lo mismo en el joyero que en la basura. Es invisible e inodoro, pero no es neutro. Es desinteresado, pero no es indomable. El talento no tiene nombre, ni apellidos. No tiene pedigrí, ni nacionalidad, ni siquiera tiene currículo, porque no le dejan. El talento se pudre en la cola del paro, se mancha de aceite en la cocina industrial de un Burger. Y es que el talento, como toda forma de vida compleja, no puede sobrevivir solo.
El talento sin admiradores se disuelve en lo cotidiano, aprende a nadar en el barro, a desprenderse de las ilusiones inalcanzables que lastran su supervivencia y a mirar al éxito fácil con rencor. El talento sin padrinos no llega a ningún sitio, aunque se compre, lleno de ilusiones, un billete a las estrellas. El talento sin suerte acaba muriendo en un charco de resentimiento, ahogado en dolor y en desengaño, pagando así el pecado de mirar con condescendencia el discurso pretencioso de la mediocridad enaltecida.
Los cementerios se llenan todos los días de invenciones, descubrimientos, genialidades y utopías; en sus tumbas duerme para siempre el talento ignorado… El talento sin suerte.



Ricardo, bienvenido nuevamente por aquí!
Gran micro. Por desgracia es cierto, sin enchufes no hay luz!
Ojalá alguna vez, desde espacios como este, podamos cambiar eso y que sea el público (y no pequeños o grandes iluminados) quienes descubran los talentos.
Como siempre, un abrazo!
Nico
Gracias, Nicolás.
Desaparezco unas semanas y… ¡la de cambios que me he encontrado!
Comparto tus deseos y tu opinión: es el público el que tiene la última palabra. Para ellos escribimos, por ellos nos esforzamos… Ellos, los lectores, son los que nos hacen crecer y los que nos animan a seguir adelante.
A ver si me pongo al día, que veo muchas firmas nuevas (y estupendas) por aquí. Un abrazo y gracias por tu comentario.
Y qué razón tienes, Ricardo.
Pero aún así, la suerte hay que ir a buscarla para que sea suerte de verdad. Te recomiendo un libro: “La buena suerte”, que trata de la suerte y la Buena Suerte.
“El talento sin padrinos no llega a ningún sitio, aunque se compre, lleno de ilusiones, un billete a las estrellas.”
Un abrazo!
Gracias, Luna. Buscaré los libros y los leeré con atención. Es estupendo estar de nuevo por aquí. Un abrazo.
Muy valida reflexion, y por desgracia muy cierta.
Gracias, Vimon. Sí, una pizca de suerte es importante para todo en la vida. Y para esta pasión nuestra de las letras, aún más
Un saludo.
Para esto de las letras te tiene que venir Dios a visitar…las cosas como son. Caen en las manos de uno novelas fantáticas y otras que bien servirían para arder en alguna plaza pública como escarnio y ejemplo de la mala literatura.
Me ha gustado esta reflexión…por que sin suerte, es cierto, estamos jodidos.
Saludillos!!
Tienes toda la razón, Felipe. Más que suerte, se necesita un “enchufazo teológico” con La Más Alta Esfera, jajaja… Un saludo y gracias por tu comentario.
Cuando se logra tener el privilegio de vivir con talento, con cualquiera de sus caras y facetas, nunca se muere sin un legado, pues el mejor de los talentos es el reconocido por uno mismo.
Gracias por una sensación y expresión con talento.
Un saludo, me gustó.
Gracias, Amérika, por tu comentario.
Un saludo.
Efectivamente, el talento es un privilegio. Y, como en todo, el primer paso es la autoconsciencia. Pero cuando el talento sólo lo reconoce uno mismo comienzan las dudas existenciales y las crisis de identidad: ¿será que no soy lo que creo? ¿estoy loco? Y entonces comienza la lenta muerte del espíritu. Por eso participamos en lugares como Falsaria.
El reconocimiento, incluso a pequeña escala, es necesario para vivir, para seguir creciendo, para alcanzar metas imposibles… Lo veo cada día en la cara de mis hijos, cuando se enfrentan a cada reto cotidiano y vuelven a mí sus ojos en busca de la cofirmación de su éxito…
Enhorabuena por la reflexión.
Gracias por tu lectura. Un saludo.
Talento, ¿nace o se hace?, de cualquier modo sin un poco de suerte muchas veces queda ignorado.
Buen escrito. Me gusta.
Saludos
Gracias, Sofista. Yo creo que el talento nace, pero también se hace y se pule, cada día, con esfuerzo y dedicación. Saludos.
Es apenas un aspecto del tema, que tiene variadas aristas. En el caso del talento literario, ¿se escribe pensando en dinero?… Precisamente he iniciado en esta red una serie de artículos dedicado a esta relación. Un saludo.
Leeré esos artículos con atención. Por desgracia, Gabriel, hoy en día se hacen muchas cosas pensando en el dinero. Pero escribir responde a otro tipo de necesidad, creo yo. Si uno quiere ganar dinero (y carece de escrúpulos), es mejor el gran casino de las finanza: la economía-ficción de las grandes bolsas y la mesa de apuestas de los mercados de derivados o materias primas.
Acabo de leer, al respecto de lo que tú dices (casualidades de la vida), un artículo estupendo de Gustavo Martín Garzo, “Contra la cultura del dinero” y acerca de la literatura. Te dejo el enlace:
http://elpais.com/elpais/2012/05/10/opinion/1336665849_687851.html
Un saludo.
Con tan pocas palabras has dado en el clavo de una de las preguntas que me hago muchas veces: cuando un escritor/cantante/pintor/artista en general sale a la palestra de los medios de comunicación como si fuese un fenómeno sobrenatural, ¿cómo ha llegado hasta ahí? ¿A quién conoce? ¿Por qué se le da a conocer como si fuese un superhéroe? ¿Qué intereses hay detrás? Y ya no me refiero a la calidad de la obra, sino a ese exhibicionismo, a esa suerte de la que hablas, a ese mainstream que todo lo elige. Ya se sabe, sin padrino no te casas.
Muy bien escrito y con un mensaje muy claro (no como este comentario mío que se va por las ramas).
Un saludo y espero seguir leyéndote.
Paloma, tu comentario es estupendo, como siempre
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Pues sí, ese “exhibicionismo” del “mainstream” (qué bien has elegido las palabras) da mucho que pensar. Eso pasa cuando la literatura (o cualquier otra manifestación artística o intelectual) se vuelve “producto” y la cultrua, “industria”: ya no se actúa con el criterio de “lo que tiene calidad o es interesante o es novedoso”, sino con las normas del “marketing” y las “ventas”… Y ese es un mundo esotérico que se rige por sus propias reglas. Un abrazo y gracias por leerme.
muchos de nosotros nos sentimos reflejados. enorme.
Gracias, csmateos. Me alegro de haber reflejado el sentir de muchos… Es que estas reflexiones salen de las entrañas. Un saludo.
Muy interesante el artículo, es sorprendente lo bien que quedan reflejada la realidad que vivimos todos los que pretendemos de algún modo vivir del arte o la cultura. Sin enchufes la cosa está cruda, pero eso no significa que haya que intentar las cosas, pues con este pensamiento no llegaríamos a ninguna parte.
Para terminar, decir que me parece muy propia la foto del trébol de 4 hojas. Es lo único que nos queda a los que no tenemos un padrino que nos saque las castañas del fuego: esforzarnos, ser tozudos y esperar un golpe de suerte.