La calle era la correcta, la dirección también, el número de la puerta el de siempre, pero la llave no giraba. Agotado, se sentó en un peldaño de la escalera y esperó a que sus padres regresaran de trabajar. En su lugar aparecieron sus hijos y le devolvieron al asilo.
Dios! verdaderamente es terrorífico.
Excelente micro. Crudo y excelente, enhorabuena, me encantó.
Muy, pero muy bueno. Gracias por compartir.
Muy creativo. Sorprendente. Felicitaciones.
¡Gracias por vuestros comentarios!
Rotundo y verdaderamente impactante, tanto como la misma realidad. Muy bueno!
Un saludo!