Estoy escondida en el último rincón de mi alma, esperando que alguien me regale una luz de esperanza, veo por un pequeño hueco, y observo a las personas que pasan. Veo caras sonrientes, pero sé que sólo son máscaras ya que su verdadero rostro es la oscuridad infernal, son envidiosos, son de mentiras, corazones de piedra negra.
Ríen, pero es falsa su sonrisa, tan falsa como el beso de Judas. Sonríen mostrando su dentadura. No les creo nada. No creo en nadie, no creo en nada. Prefiero seguir escondida en el último rincón de mi alma.




En muchas ocasiones todos hemos tenido esta sensación…gracias
Ojalá llegue esa luz, aunque para ello es necesario que no quieras estar escondida.
Describes perfectamente la mas absoluta negación a la confianza, confianza que por otro lado está viciada por el propio ser humano.