Con esa exactitud tan característica de la ciencia, el joven, incorporó las gotas: una, dos, tres, y media. Removió rápidamente para no dejar ni rastro. En el comedor, una mustia sonrisa de complacencia y un hambriento apretón de nalgas le están esperando. Antes de bendecir la mesa y recitar su sonado discurso, el viejo fraile, disimuladamente le lanza, como ya es costumbre, un guiño y un humeante trazo del labio superior con la lengua. No imagina que tras veintitantos años implorando a Dios, con la sotana desajustada a la altura de la bragueta, esta noche San Pedro le tomará declaración.
En su justa medida
11 Comentarios



Rosa Calzado: vaya que si el joven ya estaba enfadado por los atropellos sexuales del fraile.
Mi voto
Volivar
Ja ja ja ja…ya ves, amigo, se enfadó hasta tal punto que… je je je..
Mil gracias por tu lectura y comentario.
Perdón por la tardanza en contestar.
Un abrazo.
Vaya… Muy interesante sin palabras cuentas con mi voto, saludos.
Robert
¡Muchas gracias, compañero! Me alegra que te gustara.
¡Un abrazo!
Muy buen micro, Rosa, Felicitaciones y mi voto.
¡Muchas gracias, Volivar! Te mando un abrazo desde España.
Una denuncia muy necesaria y muy bien escrita. Enhorabuena y voto.
Cuántas personas habrán sufrido en silencio tales acosos… Siempre me quedaré corta en expresar mi asco e indignación hacia esa situación y el hecho de que cuando es obvio…ya es demasiado tarde.
Gracias, amigo.
¡Un abrazo!
Breve, calla más de lo cuenta.
Me gusta mucho este estilo sencillo y cuidado.
Un abrazo, Rosa,
Luna
¡Mil gracias, luna! Me agrada verte por aquí, navegando por mis textos.
Mil gracias por tu lectura y comentario.
¡Un abrazo!
Os pido disculpas a todos por contestar tan tarde, anduve ocupada.
Me quedo corta en mostrar mi gratitud por vuestro interés.
Muchísimas gracias.
¡Un abrazo!