En un rincón de la memoria
22 de Junio, 2012 7
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La miró a los ojos, pero ella no estaba.

Tenía su mismo cabello, su mismo rostro y su misma figura

La que antaño fuera, madre, enfermera y hada de los sueños, se perdió en el tiempo, olvidando su identidad en algún rincón de la memoria. Se transformó en juguete roto, con la mirada perdida en el infinito y una mueca por sonrisa.

No existían lunes ni domingos, ni alegrías ni tristezas. Tan sólo el correr del tiempo.

Frágil y dependiente, se dejaba llevar, aunque en algunas ocasiones se la asomara el genio. Entonces, comenzaba una frase de rebeldía que moría a medio camino.

Cada tarde, puntual e ilusionado, venía a visitarla el que un día, en juramento sagrado, la prometiera estar a su lado, en lo bueno y en lo malo.

Paseaban por el jardín. Él la cogía por los hombros y la contaba cosas lindas; ella se limitaba a mirar.

Al despedirse, el hombre depositaba un beso en la mejilla femenina recordándola que la amaba.

En el mágico instante en que los labios masculinos acariciaban su cara, se la iluminaba el rostro, y al balcón de sus ojos se asomaba el alma.

Con voz temblorosa, musitaba: “gracias”.

 

FINALISTA VII CERTAMEN DE RELATOS BREVES DE COMILLAS (2010).

 

FIN

 

 

 

7 Comentarios
  1. Vaya, me ha encantado, es muy bonito. Mi voto ;)

  2. Muy buen micro, Cenicienta. Felicitaciones y mi voto.

  3. Cenicienta literaria: no sé por qué no había puesto un corazón en este relato que publicaste hace casi un mes.
    Sin embargo, creo que sí comenté algo, porque veo ese frío y lacónico “muchas gracias”, dirigido a tu servidor (¿ha quedado claro que “servidor”, en México, no es “computadora”, sino sirviente, lacayo?)
    En fin, amiga linda, que lo he vuelto a leer y aún sigo con la idea de que es muy hermoso. Si te digo… tu alimento debe de ser el mismo que toman las Hadas (menos las Cenicientas, que de seguro les dejan las sobras de la mesa del comedor).
    Ya te puse mi voto, y subió a 7, lo que se me hace injusto, pues debería tener, mínimo unos 150.
    volivar
    Volivar

    • Me encanta, que al volverlo a leer, siga despertando en ti el deseo de votarle nuevamente.
      La inspiración, estoy segura que viene directamente del cielo; yo, un mero instrumento.
      Un beso.

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