Espejismos
21 de Marzo, 2012 3
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Se ha mudado al séptimo piso sabiendo que vivo en el sexto, en el mismo dónde me hacía escuchar esas bandas sonoras de películas que nunca me gustaron. Ayer, mientras Robert Fripp ensayaba en la habitación contigua le hice un agujero al cielo raso. Pensé que si rompía lo suficiente lograría aparecer como un fantasma humano en su cuarto. Creí que me encontraría con esa cama del siglo XVIII que tanto le gustaba romper. Y me lancé a la tarea de traspasar todos los cielos rasos que hallé en las curvas del insomnio. Pero no. Fue tan profundo el agujero que aparecí en la terraza. Ahí lo vi, tomando una bebida espirituosa mientras escuchaba esa música típica del circo beat de Mendoza. Estaba solo. No lo saludé porque preferí no interrumpir cuando se lanzaba al vacío de su espejo.

3 Comentarios
  1. Excelente. Gracias por compartir.

  2. Complejo e intenso. Me queda la sensación de que aun hay mas detrás de ese salto al vacío de su espejo. Quizá sea otro relato y también quieras compartirlo. Gracias.

    • Gracias a vos Nanky, me alegra que te guste. Seguiré compartiendo. Un abrazo.
      Pedro: Gracias por tus palabras, es cierto, hay más detrás de ese salto. Felicitaciones por esa aguda percepción en tu lectura. Nos leemos! ;)

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