Iba caminando por la playa, descalzo, sintiendo la caricia fresca y espumosa del agua salada.
En el horizonte, se recortaban las velas desplegadas de los navíos. Era una mañana hermosa, de cielo claro. La paz podía respirarse.
Se sentía libre, distendido, como cuando era un niño. Se agachó, para tomar una piedra, y la lanzó con fuerza hacia el mar.
Cuando uno de los barcos comenzó a hundirse, escuchó tras de sí las voces, desde el murallón:
— ¡Hércules! ¡Otra vez! ¡Debes ser más cuidadoso!



Jajaja…muy divertido, me gusta!!!
Muy bueno, Hugo, con un final muy gracioso.
Me gustó lo conciso. Geniales las dos últimas frases.
Siempre hay que medir las fuerzas!!!
Está muy bien!
Gracias a todos por leer y por divertirse un poco…
Como siempre Hugo, ¡Genial!.
Como siempre, Luis Alberto, gracias!
Buena punteria…. jajaja.
Gracias, Erg. La mesura ante todo…
Una hercúlea creatividad.
¡Felicidades!
-Pilar
Gracias, Pilar. Bienvenida a mis letras.
Hugojota: ¿qué añadir a lo dicho por mis compañeros? sólo reafirmar eso de genial.
Volivar (Mi voto)
jajajajaja… Me gusta este humor salvaje que destilan algunos de tus cuentos.