Desde que nos vimos surgió la complicidad entre nosotros. Me llevaste a tu hogar para convertirme en confidente romántico. Fui fiel testigo de tu primer amor, tu primer beso y, también, de tu primer desengaño. Recuerdo aquellos monólogos interminables mientras te arreglabas el cabello o te maquillabas. Yo, en silencio, mostraba tu innata belleza femenina; todavía hermosa y seductora, no querías a aceptar el paso de los años, que en tu piel se reflejaba.
Discreto y servicial que soy, aún conservo cartas de amor apasionadas, acusadoras de aquel desliz que tuviste ya cumplidos cuarenta años.
¡Hemos compartido tantas cosas!
Siempre me he considerado uno más del entorno familiar. El tiempo no pasa en vano para nadie, ni siquiera para mí. Me consta que me he vuelto viejo, pero no han mermado mis prestaciones; al contrario, la vejez aumenta el valor de nuestra especie.
Hoy me llevaste al desván. Me sentí desconcertado. Comprendo que estés cansada de verme, incluso que haya dejado de gustarte y quieras arrinconarme; pero me cuesta admitir que me alejes de tu vida por considerar que el tocador de tu dormitorio esté pasado de moda.
FIN



Me gusta tu visión de dar sentimientos a aquellos objetos inanimados que nos acompañan toda la vida
Muchs gracias, Jorge.
Creo que hasta la materia, puede tener su corazoncito.
Un abrazo
Cenienta literaria: es nuevo para mí este tema que tratas, diferente a los que te he conocido. Y, amiga, me gustó. Qué forma la tuya de expresar ese sentimiento que surge con el paso de los años que tanta mella causa en nosotros, ¿y qué hacemos? los refundimos en donde no sepamos que existe, para que nos nos reproche los estragos del tiempo en nuestra cara.
Eres maestra en esto de escribir.
Te felicito sinceramente.
Un saludo, gran señora de las bellas letras.
Volivar
Si, querido amigo, es diferente a los demás cuentos; me encanta explorar nuevos campos, sin dejar se ser fiel a los relatos de siempre.
Muchas gracias y un abrazo.
Estimada Cenicienta.
Es distinto, es desconcertante, es maravilloso.
Provoca sentimientos.
Un beso.
Muchas gracias, Ricahard; se trata, de “sorprender al lector”.
Un abrazo
Muy buen micro, cenicienta. Un abrazo y mi voto.
Muchas gracias, amigo.
Un abrazo
¡Eso es traición! Yo, si soy él, me rompo. Ten cuidado puede que sea de los que crea que la venganza se sirve en los postres.
Felicitaciones Cenicienta, lástima esa “a” que se ha colado.
Un Abrazo
Muchas gracias.
El mueble, sensible y noble; a pesar del agravio sufrido, sigue amando a su dueña.
Tendré más cuidado con “las vocales intrusas.
Un abrazo.
No es hermoso hacer vivir a los objetos? Tengo muchos relatos y micros de este tipo, Cenicienta. Me encantó, de veras.
Estimada Lidy, me alegra que compartas conmigo la visión de que hasta los muebles tienen sentimientos; puede ser que hablen, aunque nos los escuchemos.
Me encantará leer tus microrelatos.
Un fuerte abrazo.
Qué buen escrito felicidades. Mi voto +1
Muchas gracias Gustavo.
Un abrazo.