Irene esconde sus pensamientos entre las palabras de una vieja canción de amor. El aroma del café le trajo esta mañana ese gesto tan suyo. Aquellos ojos mirándola por encima de una taza de porcelana blanca. Un gesto que compartía con ella cada mañana.
María no recuerda la última vez que tuvo una entrevista de trabajo. Sentada en una terraza, apura los minutos que faltan para su cita. Las piernas cruzadas en un lazo de nervios y las manos, temblorosas, dibujando caricias en cada uno de sus dedos… una y otra vez. Un gesto muy suyo.
El arrugar de una nariz o la sorpresa dibujada en una ceja alzada. Rascarse una oreja o jugar con mechones de cabello entre los dedos… enredos en espiral con la mente en algo que nos preocupa.
Cerrar la puerta a nuestras espaldas con un golpe de talón o la nevera con el codo. Juguetear con las llaves del coche camino del aparcamiento o subir y bajar constantemente la cremallera de una chaqueta sin saber por qué… hasta que el el leve ruido del metal rasgándose nos devuelve a la realidad y nos detenemos.
Gestos ajenos que vemos cuando caminamos por la calle, cuando esperamos en la cola del supermercado o de pie en cualquier metro o tren, agarrados a una fría barra de metal gris, sin más quehacer que mantener el equilibrio y observar a quienes nos rodean.
Gestos de otros que nos traen recuerdos de aquellos a quienes un día amamos o de aquellos a quienes echamos de menos.
Gestos. Simples muecas o leves movimientos que parecen carecer de importancia y, sin embargo, son capaces de hacernos viajar en el tiempo y volver a vivir un recuerdo erizándonos la piel.



Pues muy chulo, pasa igual con los olores. Voto!
Gracias!!
Tú lo has dicho, somos gestualidad. Hablamos con los gestos diciendo incluso lo que no queremos contar. Muy bueno el texto. Mi voto
Muchas gracias!
Cuantas veces sucede que hablamos o escuchas a alguien y sabemos si nos miente o no, o si nos quiere decir algo, o sabemos que está triste y no dice una palabra, sólo hace un gesto o varios! bueno. Mi voto.
Muchas gracias, Florencia!
Muy bueno, una descripcion casi poetica del lenguaje corporal. Saludos y mi voto.
Gracias Vimon. Me alegra que te haya gustado!
Hay veces, que las palabras se quedan mudas y los gestos hablan. Me encantó tu relato, felicidades y mi voto!!. Abrazos.
Gracias Soraya!
Enhorabuena, Carmen. Como siempre un relato tierno, con las emociones a flor de piel.
Un abrazo.
¡Julieta! Muchas gracias por seguir leyendo mis letras y animándome a escribir. Tus comentarios son siempre bienvenidos. Un abrazo.