Habíale dicho que necesitaba hablar con él y ella le sonrió como nunca, pensó que le había entendido, pero él, era un tanto idiota, así que tuvo que puntualizar la cita. Ambos se amaban en secreto y, sufrían en secreto. Cuando él la vio por primera vez quedó helado; ella, sintió desfallecer. Pero solo fueron grandes amigos.
Ninguno tenía el atrevimiento de revelar su amor. Así que, desesperada, ella tomó la iniciativa; lo citó en su casa, preparó una cena y dispuso un buen tinto. Ya oscurecía y grandes gotas de lluvia se precipitaban. Mientras ella esperaba recordó los momentos que pasaron juntos; las confidencias, las canciones; todo. Entonces dudó, no volverían a ser amigos dado el siguiente paso. Tocaron a la puerta; era él. Y ella, sentada en el sillón, volvió a sus recuerdos. Ya llovía.
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3 Comentarios





Me ha gustado mucho tu escrito! Soy Mary Amanecer y desde aquí te doy mi apoyo (y mi voto) y mis felicitaciones. Yo también tengo un escrito, se trata de un cuento (infantil), te invito a leérlo. Espero que te guste, se titula “Las aventuras de Chopi el charco”. Te dejo el enlace:
http://www.falsaria.com/temas/publicar-cuentos/las-aventuras-de-chopi-el-charco/
Hola WESWELKER
He encontrado tu artículo por casualidad, quizá porque el título me llamó la atención, dada mi gran amor al francés y todo lo relacionado con ello. Es cierto que cuando se da ese paso (hacia delante, como todos en la vida), no hay marcha atrás… Pero quizá valga la pena
Te sigo.
Besos, NoëlleC
Gracias Noëlle, te agradezco tu comentario. Tu nombre és muy bonito,poético, y sí, tienes razón; no hay marcha atrás cuando se da ese paso tan sinuoso. Nos estamos leyendo, ya chequé tu blog, y lo seguiré visitando. Hasta pronto.