-Cuando abrí el libro por la página 37 me di cuenta de que todo había acabado. Al cogerlo se abrió solo por esa página. “Ya no queda nada. La vida ha sucumbido. La luz se ha apagado. La eterna e infinita soledad lo cubre todo.” Así empezaba la página 37. Así me escupía el autor. Así todo dejó de tener sentido.
>Siempre he tenido algo por lo que vivir, una meta que perseguir. Quizá ellos nunca me tuvieron muy en cuenta, pero yo seguía dándoles lo mejor que tenía. Siempre tuve la esperanza de que llegaran a quererme.
>Entonces se fueron. La vida se cansó del juego y me dejaron aquí, olvidado, solo. Bueno, contigo. Menos mal que te tengo. Estamos tú, este jodido libro y yo.
>Realmente estoy mejor sin ellos. Es un secreto, pero, jeje, ¿a quién se lo podrías contar? Los odiaba. A todos. Están mejor muertos. Quería creer que eran mis amigos y eran todos unos cerdos.
>Pero eran todo lo que tenía. Ni siquiera la noche se atreve a asomarse. Oscuridad… Ahora sólo te tengo a ti.
La vela se apagó, y cuando se sumió en la oscuridad, se dio cuenta de que siempre había estado solo.





Un texto, un libro o la enciclopedia británica, sin lectores, sin luz que los transporte hasta la imaginación del receptor no es realmente nada.
Buena Reflexión Luna.
Un Abrazo
Porque al final realmente escribimos… para que nos lean, aunque a veces creamos que no.
Un escritor necesita un lector.
Gracias, Oscar.
Un abrazo!
Qué razón tienes, los libros a veces nos escupen alguna que otra verdad bien oculta entre las líneas y nos dejan con ese sabor de “qué razón tiene” dando lugar a un bucle de pensamientos. Un abrazo Luna!!
A veces ni siquiera tienen esa intención, pero lo escrito, al fin y al cabo, no es del autor, es del lector.
Gracias, Soraya.
Un abrazo,
Luna
Buen relato. Evocador. De frases cortas y sentimientos profundos. Rítmico. Un saludo.
Me alegro de que te guste.
Gracias por tu apreciación, Gabriel.
Un abrazo,
Luna
Muy bien, Luna, en pocas palabras has plasmado el mundo de las letras!!
Gracias, Paloma.
Tenemos que aferrarnos a algo, y muchas veces, lo que queda… son sólo las palabras.
Un abrazote
Cuánta intensidad. Un beso.
Gracias, Bilisbel. Me alegro de que te haya gustado.
Un abrazo