Mi trabajo como mensajero ha durado poco; concretando, ha durado dos meses. Conseguí este empleo después de haber estado mucho tiempo en el paro y me alegré de haberlo conseguido, pero nunca llegué a acostumbrarme a él. Me desplazaba en moto para realizar las entregas; el tráfico en mi ciudad es denso y agresivo, y los vehículos pequeños llevamos la peor parte. Los clientes no siempre eran amables y en ocasiones eran incluso desagradables. Pero ninguno tan desagradable como este. He llegado a su chalet, he preguntado por él a su gorila de seguridad; he entrado en su jardín observado por cámaras y matones con el ceño fruncido; y cuando me han llevado a su presencia me ha dicho que he cometido un error viniendo solo, que sabe perfectamente que yo no soy mensajero, y que le tengo que decir inmediatamente dónde está el dinero. Cuando yo le he respondido que no sé de qué me está hablando ha hecho una seña a sus bestias y estos han empezado a golpearme fuertemente. Después me han traído a este descampado donde ya me están apuntando con una pistola. Ahora sonará el disparo y ya no escucharé nada más.
La confusión
8 Comentarios




Muy bueno, Antonio; yo prefiero pensar que no llegan a matarle.
Mi voto y un abrazo
Muchas gracias Cenicienta. Pero el final sí es trágico <-)
Felicitaciones al autor. Su lectura fue un deleite. Este es un cuento preciso, centrado, de registro exacto y sólidamente resuelto.
Muchas gracias Juan Pablo por tu amable crítica y tus comentarios. Un saludo.
Antoniosib: amigo, esa sí que es desgracia; tan escasos los empleos, y tú, encontrando uno, pero tan peligroso que así te ha ido (bueno, sólo en la fantasía, por suerte, porque de haber sido real, esto tan lindo nunca lo hubiéramos leído tus seguidores)
Saludos y felicidades.
Mi voto
volivar
Sí volívar, mi personaje tuvo buena suerte al encontrar trabajo pero mala suerte con su último cliente!
Muchas gracias y un saludo.
Dramatico micro, muy bien narrado. Saludos y mi voto.
Muchas gracias Vimon por tu amable comentario.