La golondrina de reflejos metálicos, fiel y apegada a su hogar, se disponía a emigrar hasta el nido donde la esperaba su amado.
Apenas unos pasos detrás de ella, escuchó los amenazantes maullidos de un gato. Con el fin de liberarse de tan feroz enemigo, nerviosa y asustada, alzó el vuelo realizando repentinos giros. En uno de aquellos vertiginosos movimientos, se golpeó la cabeza con la rama de un árbol.
Cayó desplomada, permaneciendo inconsciente durante unos minutos.
Despertó confusa y desorientada. Incapaz de recordar nada de lo sucedido, intentó echar a volar, de nuevo, pero el pánico se lo impidió.
Ajena a su sufrimiento, la bandada de golondrinas emprendía el viaje desde la cúpula de la catedral, hacia tierras lejanas.
Abatida, caminó sin rumbo fijo. En su triste deambular, encontró una abeja que se deleitaba con el néctar de una flor. El ave se acercó en busca de ayuda, pero la abeja pensando que quería devorarla, la clavó su afilado aguijón liberando todo el veneno que guardaba en su interior.
Sintió un intenso dolor. Mermadas sus fuerzas e incapaz de sostenerse sobre las patas, cayó al suelo.
Tino, entrado en años, era amante y conocedor de las propiedades curativas de las plantas. Desde antaño las recolectaba, elaborando excelentes jarabes, ungüentos y esencias destinadas a aliviar el sufrimiento del cuerpo y del alma.
En la orilla del camino vio que, derrotada y apenas sin vida, agonizaba la golondrina. Se acercó presuroso y la cogió entre sus manos en desesperado intento por salvarla. Próximo su final, el ave sufría taquicardias y tenía dificultad para respirar. Conmovido, la cobijó en su pecho, elevó sus ojos al cielo y en desesperado intento por salvarla la vida, suplicó con impotencia:
- ¿Qué debo hacer para ayudarla? ¿Cómo podría aliviar su sufrimiento?
Enojado por sus súplicas baldías, lloró con desconsuelo.
Una voz quebró el silencio, no se sabe si proveniente del moribundo animal, o del mismo Dios del Universo:
- No juzgues, ni desesperes, ¡Acúname!
FIN



MI querida dama.
La poesía, la magia y la fantasía siempre presentes en tus bellos relatos.
Bellisimo como siempre.
Un beso y un voto.
Muchas gracias, querido amigo, Richard.
Es para mi un honor leer tus bellos comentarios.
Un beso muy fuerte.
Hermoso y tierno relato amiga, me encantó.
Te dejo un abrazo y mi voto.
Muchas gracias querido amigo, Moli; me algera verdaderamente que dediques tu valioso tiempo en leerme y enviar tus hermosos comentarios.
Otro abrazo muy fuerte para ti.
Un relato muy tierno, felicitaciones y voto. Un gran saludo desde Buenos Aires.
Gracias querido amigo Nanky; me emociona comprobar que mis cuentos despiertan la ternura de tu corazón.
Un fuerte abrazo desde Santander (España).
Cenicienta, yo me imagino que tienes por ahi una cajita llena de recuerdos magicos, que con frecuencias abres, sacas uno y lo conviertes en un relato. Gracias por compartirlos. Un abrazo y mi voto.
¡ Que bellas palabras, querido amigo, Vimon!
Es realmente maravilloso leer lo que comentas de mis cuentos. En efecto, abro mi corazón y saco inmumerables ideas, recuerdos, ilusiones y sueños para transformarlos en cuentos.
Muchas gracias por dedicarme una parte de tu maravilloso tesoro llamado “tiempo” y por tus hermosas palabras.
Un beso.
Hermosísimo relato, Cenicienta. Te felicito por la emociòn y la ternura con que lo escribiste y con las que llegaron a mi. Mi voto
Muchas gracias, querida amiga, Lidy, es para mi una gran motivación leer comentarios tan emotivos como los tuyos.
Un beso.
Cuento o fabula, da igual. Que hermoso Cenicienta, y que suerte la de la golondrina, que a pesar de tanta desventura encuentra un pecho amigo. Me encanata la frase final. Un saludo y un beso. Mi voto por supuesto
Muchas gracias, querido amigo, Reka.
Nos pasamos la vida intentanto buscar respuestas a los aconteciemientos más dolorosos de nuestra vida, intentamos solucionar los problemas de las personas a las que queremos, cuando lo único que nos piden es “cariño” ;un abrazo, en algunas ocasiones, es un mágico remedio.
Un fuerte abrazo.