La máquina contestadora guardaba celosamente un mensaje. El hombre, malhumorado dueño de casa, estaba decidido a extraer a dedazos el mensaje que, quizás, hubiera dejado ese amor de su vida que evitó por tantos años. Era importante escuchar y borrar el mensaje antes de que llegara la esposa, pero la máquina contestadora se rehusaba a cooperar.
En el fondo, la máquina contestadora guardaba un secreto. No quería que el hombre escuchara el mensaje por temor a un inminente divorcio. La máquina contestadora estaba enamorada de la esposa.



Me has hecho reir con este relato una sonrisa ha brotado misteriosamente de mis labios, jajaja.. Saludos me ha gustado mucho.