La mujer que soy y la niña que se niega a irse
23 de Septiembre, 2012 2
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Ante la vista de todo el mundo,yo me balanceaba,me balanceaba para delante hacia atrás,para adelante y hacía atrás.
No parecía querer detenerse,yo tampoco quería,la sensación de libertad era indescriptible y me seguía columpiando a la vista de todo el mundo,en plena acera,en pleno crujir de baldosas,sentía las miradas recelosas que quería intimidarme con la mirada,el cálido sol del la madrugada veraniega teñía mi rostro de color dorado y mis mejillas se encendían al son del impulso.

Tocaba el cielo y en un instante la tierra,tocaba el cielo y otro instante la tierra de nuevo,me seguía balanceando al compás de mis latidos y de mi respiración medio agitada.La muchedumbre seguía avanzando,de vez en cuando se detenían y me miraban ,se lamentaban de mi y seguían avanzando, se iban,se iban hasta que yo no pudiera distinguir mas que un puntito que se aleja.

Llegó el momento de detenerse,el ulular de la lechuza se empieza a oír,clavó los pies en la tierra,sacudo el polvo de mi y entro a mi hogar,voy a la cocina y respiro hondamente,una sutil sonrisa se me dibuja en el rostro,un pensamiento obsceno me asalta de repente haciendo que olvide todo el juicio ajeno,abro la pequeña jaula y empieza mi condena otra vez y así sucesivamente hasta entiendan mi cantan frente al alba.

2 Comentarios
  1. Un relato que encierra una metáfora: todos en algún momento de nuestras vidas, nos negamos a abandonar al niño que hay dentro. Hay que mantener la mente abierta, el espíritu joven y los pies sobre la tierra.

    Muy bueno. Mi voto.

  2. La intención es buena, pero debes revisar la ortografía y la gramática. Especialmente la última frase.

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