Otra estúpida carta en el buzón, sin sello, sin membrete, llena de confeti. ¿Pero quién narices se molestará en enviarme esto? Cojo el ascensor y como de costumbre me bajo en el tercero por hacer la pantomima de que, al fin y al cabo, hago ejercicio. Abro la puerta dejo caer las cosas al suelo, saco un cigarro de bolso y ahí estaba él ¡un payaso! ¿Pero que demonios hace un payaso en mi sofá? Comienzan a temblarme las piernas y le digo “Eh, tu, payaso ¿tienes fuego?” Algo hay que decir en una ocasión como esta… Entonces saca una 9mm y ¡zas! Toda mi sesera de vuelta al ascensor.
La panoplia
5 Comentarios



Sorprendente. Mi voto. Un saludo.
¡¡¡¡Me han hecho mucha ilusión vuestros comentarios!!! Muchísimas gracias
Me ha sorprendido bastante, espero leerte más por aquí.
Un saludo!
Abrupto y sorprendente final; como debe ser. Bienvenido, saludos y mi voto.
Algo asi como una broma mortal muy mortal