La que no conoce reservas y habla sin pensar en las consecuencias.
La que ama como si fuera la última vez, o la primera.
La que planifica tres décadas en 30 segundos.
La que dice no tener miedo a nadie, a nada, y aún sufre de taquicardias.
La de la coraza dura y corazón blandito.
La de la caja infinita de Belmont, la que pierde los yesqueros, la que fuma mucho y habla demasiado.
La que se ve muy segura y aún pregunta si es apropiado su comentario.
La que se viste de negro previo al luto y se sacude el luto con risas.
La que ríe con todos y llora con pocos.
La que ama al novio como las adolescentes pero folla sin recatos.
La hija de Carolina y Luis Eduardo; la de ojos chinos, de cabello indio y piel de alabastro.



Le voy a poner a este texto : “Las dos caras de Eva”. Saludos