Mientras esperaba el comienzo de la representación teatral sentado en su butaca recordó su llegada a la residencia geriátrica, el duro trabajo diario, sus comienzos como enfermero. Recordó cómo había ido conociendo a todos los mayores de la residencia, cómo se había hecho amigo de ellos, cómo se había ganado su confianza. Recordó el día que Juan le había confesado que la frustración de su vida era no haber sido actor de teatro. Y recordó que, según pasaban los meses y los años, muchos otros mayores le hacían la misma confesión. En especial recordó el día en que les reunió a todos ellos y les propuso crear una compañía de teatro en la residencia. ¡Con cuánta ilusión acogieron la idea! Desde aquel día se habían sucedido las reuniones para seleccionar textos, después para realizar las primeras lecturas, más tarde para realizar los primeros ensayos. Al principio no eran demasiado exitosos: muchos actores interrumpían su intervención debido a episodios de tos, en ocasiones olvidaban su papel, a veces se tropezaban en el escenario. Pero fueron venciendo todas las dificultades y pronto empezaron a representar obras breves, entremeses y cosas así en el salón de actos de la residencia. Habían podido hacer realidad uno de los sueños de su vida. Pronto empezaron a actuar en otras residencias y habían llegado a actuar en centros culturales del barrio. En uno de esos centros se encontraba en aquel momento, esperando el comienzo de “El enfermo imaginario” de Moliere mientras recordaba todas estas cosas. En aquel momento se acercó Juan y lo abrazó con gratitud. Le dijo: “Siempre he deseado morir como murió Moliere”. Le sonrió y marchó al escenario. Las luces se apagaron y se levantó el telón.
La última actuación de Juan
8 Comentarios




Muy buen relato, Antonio, ojala en las residencias geriátricas siguieran esta idea. Un saludo y mi voto
Gracias Vimon, aprecio tu voto y tu comentario.
Un relato muy ameno, que parece tener un final abierto, pero que se cierra con la frase del título y el conocimiento de la vida de Molière. Mi saludo y mi voto.
Muchas gracias hugojota, aprecio mucho tu conocimiento y tu lectura atenta.
Precioso relato, invita a reflexionar sobre nuestra vida y la persecución o renuncia de nuestros sueños.
Un abrazo y mi voto.
Tienes razón, Cenicienta, además nunca es tarde para hacerlos realidad. Muchas gracias, nos leemos.
Buenísimo, Antonio. Aquí en Mar del Plata, no sólo hay grupos de teatro para adultos, sino que en casi todas las residencias geriátricas están organizados. El teatro, como la escritura es salud. Te felicito. Mi voto
Gracias por tu voto y tu comentario Lidyfeliz; además nos das una noticia alegre al contarnos la acertada idea de las residencias de tu ciudad.